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Yulián Semiónov: Diamantes para la dictadura del proletariado.

Yulián Semiónov: Diamantes para la dictadura del proletariado. Xixón: Hoja de Lata, 2018. 435 páginas. Traducción del ruso de Marta Sánchez-Nieves. Título original: Бриллианты для диктатуры пролетариата, 1971.

Hace muy poco que la revolución ha triunfado en Rusia y que la guerra entre rojos y blancos ha acabado. Al menos oficialmente. Un estado soviético intenta construirse sobre las cenizas del régimen zarista.
La situación económica es gravísima, un estado paupérrimo arruinado por años de guerra necesita buscar todos los recursos disponibles.
Pero la Checa, la policía política soviética, descubre que las valiosas joyas incautadas a los nobles y burgueses están siendo sacadas del país.
Todo indica que hay una estación de paso en Revel, ciudad situada en una Letonia independiente. Esta localidad báltica es un nido de conspiradores antisoviéticos, de espías de las potencias europeas y de contrarrevolucionarios de todos los pelajes dispuestos a llegar hasta la violencia extrema para combatir el nuevo estado comunista.
La Checa necesita investigar la trama del contrabando de joyas en Revel infiltrando un agente entre las capas enemigas. El hombre indicado: Maxim Isáiev, alias de Vsévolod Vladímirov, un joven que ya ha demostrado su audacia y capacidad de improvisación espiando al estado mayor de los rusos blancos.
Maxim Isáiev viaja de incógnito a Revel pero pronto queda atrapado por la red tendida por el espionaje alemán.
Mientras Isáiev intenta librarse de la amenaza de sus enemigos, una banda en Moscú, formada por delincuentes y contrarrevolucionarios, está preparando un golpe a los depósitos de diamantes del DEA ruso. Los recursos personales de Isáiev y de sus mandos de la Checa son las mejores armas (y casi las únicas en un país en formación y sin medios materiales) para parar los golpes interiores y exteriores.


Yulián Semiónov entregó esta novela sobre su agente Isáiev/Stirlitz cuando este ya era un famosos personaje en la URSS: quería contar su primera aventura, en el despuntar del imperio soviético.
El magnetismo de este espía reside en su cercanía, melancólico y analítico, es el más humano de los héroes de la Unión Soviética. Tiene tanto intereses culturales, amante confeso de la gran tradición poética y narrativa rusa, cuanto preocupaciones por las consecuencias que sus actos pueden tener en su entorno, cuanto una fidelidad inquebrantable a los principios de su gobierno.
Otro de los fuertes de las novelas de Semiónov, además del atractivo del protagonista, es la magistral recreación del marco histórico en las que las ambienta. En este caso, una magnifica descripción del caos posrrevolucionario, sin estructuras fuertes, sin los hombres idóneos en los puestos indicados. Personajes históricos reales e inventados que se involucran en experimentos políticos y depuraciones de primera hora. Personajes a los que siempre busca retratar desde la perspectiva más humana, más precaria posible.


www.snipview.com
Yulián Semiónov, Moscú, 1931 - 1993.
Trabajó como periodista en las principales cabeceras soviéticas. Fue reportero en varios países para estos periódicos y se especializó en reportajes peligrosos, participando en la caza de antiguos nazis en Sudamérica o en la denuncia y persecución de la mafia, estando en diferentes frentes de guerra, retratando a la guerrilla de Vietnam y Laos. Entrevistó a los principales líderes nazis que quedaban con vida después de la segunda guerra mundial.
La serie Stirlitz-Isáiev es la que le dio más fama (sus quince títulos vendieron 100 millones de ejemplares), pero escribió un buen número de novelas políticas y policiales, algunas de ellas traducidas al castellano entre los años 60 y 80. De entre todas ellas Diecisiete instantes de una primaveraXixón: HojadeLata, 2015, fue la más popular.

Mick Herron: Caballos lentos

Mick Herron: Caballos lentos. Barcelona: Salamandra, 2018. 384 páginas. Traducción del inglés de Enrique de Hériz. Título original: Slow Horses. Soho Constable, 2010.


El servicio secreto británico siempre se ha caracterizado por sus imaginativas soluciones a los problemas burocráticos.
¿Qué se puede hacer con los funcionarios que han metido la pata hasta el fondo pero que saben demasiado del servicio como para despedirlos con cajas destempladas? Pues crear una oficina en la que arrinconarlos para que sigan cobrando del erario público sin que molesten demasiado. Hay que intentar que no se desesperen hasta la traición pero también impedirles que no vuelvan a las andadas y destrocen el buenhacer de los espías de verdad.
Al poco aseado y algo grasiento Jackson Lamb le han puesto a dirigir esta institución para agentes taradetes. La llaman "La Casa de la Ciénaga" y allí están estabulados todos los caballos lentos que durante su carrera han acumulado demasiada información. Una caterva de antisociales, timoratos, alcohólicos, etc. etc. dirigidos por el hombre que más repele a los mojigatos de Regent's Park.
Jackson Lamb es un hombre peligroso tanto para los enemigos cuanto para los aliados y nadie quiere tocarlo ni con un palo. Pero eso a él le da igual. No se rinde, es una espía a la vieja usanza que no se fía absolutamente de nadie y que respeta a rajatabla la principal regla del espionaje: no hay reglas.

Cuando un grupo de extremistas racistas botarates secuestra al sobrino adolescente de un importante personaje de la comunidad islámica y amenazan con cortarle la cabeza, Lamb comienza a sentir un repugnante olor a podrido en su reino y se dispone a saber qué hay detrás de este caso arrastrando tras de sí a toda la manada de inadaptados, desmotivados perdedores.
Como siempre, Jackson Lamb tendrá que enfrentarse tanto al enemigo exterior como a la jerarquía del servicio secreto, pero eso es lo que más placer le produce al jefe de la Casa de la Ciénaga.

Mick Herron da con el punto de equilibrio idóneo entre la ironía y la acción. Consigue tanto crear interés en la trama del caso investigado como ofrecer unos personajes sólidos que retratan lo más cercano del servicio secreto: su humanidad a través de los errores y negligencias que nos son propios. Un poco como hace el gran John Le Carré pero sustituyendo la amargura de la mala leche de Le Carré por la mala leche humorística.

Jackson Lamb es un justiciero al que sólo le importa él mismo, una especie de Ignatius J. Reilly con capacidades insospechadas.
Quién lee las novelas de Herron enseguida empatiza con los espías a los que dirige Jackson Lamb: venidos a menos, cansados y hastiados, pero a los que todavía les queda amor propio.
El sentido del humor con personajes excéntricos es el vehículo para una aguda crítica al espectáculo de la política y a la crueldad sin sentido del poder, a la demostración de la fuerza por el placer de ejercerla.
Herron ofrece una feria de las vanidades divertida y ácida en la que la carga al trote de los despreciados por el sistema hace temblar a las arrogantes fuerzas del estado.



Mick Herron, Newcastle upon Tyle (UK) Escritor de novelas y cuentos. En 2010 comenzó la serie de espionaje protagonizada por Jackson LambLa Casa de la Ciénaga con Slow Horses, Caballos lentos, Barcelona: Salamandra, 2018. A esta la siguieron:
Dead Lions, 2013
The List, 2015
Real Tigers, 2016
Spook Street, 2017
London Rules, 2018
The Drop, 2018

D. B. John: Infiltrada

D. B. John: Infiltrada. Barcelona: Salamandra, 2018. 464 páginas. Traducción del inglés de Javier Guerrero. Título original: Star of the North. Harvill Secker, 2018.

Dos hermanas gemelas, hijas de padre afroamericano y madre surcoreana: Soo-min y Jee-min. Como cualquier pareja de gemelas que se precie, las chicas están unidas por un lazo indisoluble. Cuando Soo-min desaparece durante unas vacaciones en Corea del sur, Jee-min se hunde. Tras pasar por varias fases de duelo y negación, se enfrasca en los estudios de política internacional y se convierte en una profesora universitaria de primer rango especializada en Corea del norte y su dictadura. El valor de sus tesis no pasa desapercibido a los servicios secretos yanquis: para reclutarla como analista le proponen la oferta que no puede rechazar: tal vez su hermana esté viva, secuestrada por los felones súbditos de Kim Jong-il y recluida en alguna de las prisiones de aquel país.

Más personajes: la señora Moon, una anciana norcoreana que está decidida a triunfar en la vida comercial de la república popular: invierte todo lo que tiene (y lo que no debería tener) en montar un puesto alegal en el mercado de la capital de su provincia, allí confirma el despotismo y la arbitrariedad de cualquiera que detente el más mínimo poder. Pero la señora Moon está perdiendo el miedo y está dispuesta a poner a toda aquella pandilla en su sitio.

Y todavía un tercer protagonista: el coronel Cho, un mando del ejército popular republicano de Corea del norte, un político al que su familia adoptiva, ha colocado cerca del gran sol de los Kim. De hecho, Cho ha sido designado como jefe de la legación norcorena que debe desplazarse a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para chantajear al mundo: a cambio de unos indecentes montones de pasta están dispuestos a dejar de tirar bombas por los países vecinos y a ralentizar su programa de pepinazos a gran escala.

Cho no es más que un afiche decorativo, una marioneta de los comisarios políticos de la representación norcoreana, pero la agente Jee-Min -a partir de ahora, Jenna- cree que es la única posibilidad de captación, así que comienza una sutil operación de acercamiento al coronel, vehemente defensor de la revolución. Jenna tiene dos objetivos: la desestabilización del régimen político de 
Kim Jong-il e investigar hasta las últimas pistas el paradero de su hermana Soo-min.

Cuando Jenna sea enviada a Pionyang será el momento de comprobar sobre el terreno si su trabajo de captación ha tenido éxito. No hay muchos territorios más peligrosos que esta Corea controlada por una legión de paranoicos impredecibles, pero Jenna tiene una doble misión y pocas, muy pocas oportunidades a las que agarrarse.


D. B. John quiere que el lector sea consciente de la veracidad de su novela. Un glosario de términos norcoreanos y un epílogo en el que se explica cuáles son las fuentes con las que ha construido las diferentes partes de su relato cierran el libro. A D. B. John le preocupa que sus lectores crean que las atrocidades y desvaríos de los personajes son invenciones sin información. "No, aquí tenéis de donde he sacado todas esas extrañas historias".
Para ofrecer una visión de todas las capas sociales de Corea del norte utiliza a un personaje relacionado con las altas esferas, el coronel Cho, encargado de demostrar las técnicas y mecanismos del poder y a una ciudadana campesina, la parte más pobre del proletariado coreano, la señora Moon, que se mueve entre las clases más lumpen, jóvenes abandonados, drogadictos, vendedores ambulantes... Al personaje de Moon le concierne mostrar la opresión y la miseria del pueblo.
Los dos personajes son títeres de las voluntades caprichosas de los amos del régimen: La tesis de D. B. John es que no hay esperanza en Corea del Norte: pobres y prósperos, proletarios y familias influyentes, militares y campesinos, todos son vulnerables ante las veleidades de la familia de los dictadores: se ha construido un régimen en el que nadie sabe cómo comportarse, nada te garantiza que no te caerá encima la deshonra, la prisión o la muerte.

Estos son los dos anhelos del autor: veracidad y análisis completo de la vida social en Corea del norte. D. B. John ofrece un muy correcto ritmo narrativo hasta un inesperado y atrevido final y tres tramas que aumentan en interés y tensión hasta que acaban convergiendo: las vidas de Cho, Moon y las gemelas mestizas. Personajes principales y secundarios bien construidos que mantienen una historia ambientada en uno de los territorios más desconocidos del mundo. Un entretenimiento de calidad que permite asomar la cabeza a una terra ignota.



David B. John, Gales. Se formó como abogado pero dejó su profesión para dedicarse al mundo del libro, primero como editor de libros infantiles de ciencia e historia. En 2009 se trasladó a Berlin para escribir su primera novela, no traducida, Flight from Berlin. Poco después viajó a Corea del Norte, allí le vino la idea de Infiltrada, tras coescribir las memorias de la exiliada norcoreana Lee Hveon-seo: La chica de los siete nombres. Península: Barcelona, 2015.

John le Carré: El legado de los espías

John le Carré: El legado de los espías. Barcelona: Planeta, 2018. 368 páginas. Traducido del inglés por Claudia Conde Fisas. El llegat dels espies. Barcelona: edicions 62, 2018. 317 páginas. Traducció de Laia Font i Mateu. Título original: A Legacy of Spies, 2017.


Peter Guillam hace años que vive alejado del servicio secreto británico en su granja francesa. Pero un agente nunca se retira. Si los jefes te convocan a las oficinas de Londres no puedes escaquearte, tu pensión depende de ello(s).
Guillam ya supone que no le llaman para homenajearle sino para hacerle hablar sobre alguno de los casos en los que trabajo con el legendario George Smiley.
Así es, los hijos de dos agentes asesinados junto al muro de Berlín han presentado una demanda para que se esclarezca el caso. Alec Leamas, alcóholico pendenciero agente infiltrado fue ejecutado durante la guerra fría en la frontera berlinesa. Junto a él cayó su compañera, Liz Gold. Ahora los hijos de Alec -Christoph- y Liz -Karen- quieren que se esclarezca al asunto ante la opinión pública y reclaman una indemnización económica.
Los servicios secretos saben que pocas personas tienen toda al información sobre la operación. La gente de Smiley saqueó los archivos, Guillam fue la mano del viejo George y ahora deberá reconstruir con los archivos que quedan y con su memoria los pormenores de aquella intervención.
Peter Guillam no ha olvidado la principal herramienta táctica del agente de inteligencia: el amor a la mentira. Mentir hasta que tu interrogador no sepa sobre qué te está preguntando. Mentir hasta que tu mismo no sepas diferenciar la verdad de la mentira. Hasta que la mentira sea parte de la verdad.
A partir de los recuerdos, los documentos falsos y verdaderos y de la mentira se construirá la versión definitiva de la operación fiasco (¿o o tanto?) que deberá zanjar el asunto.

John le Carré ha recurrido a sus personajes del Círculo para poner sobre la mesa su tesis: las normas morales y políticas de la guerra fría nos repulsan, pero las que tenemos hoy en día no son mejores, sólo diferentes.
Es cierto que una mirada retrospectiva deja claro que aquellas luchas contra el enemigo comunista causaron muchos daños colaterales. Mucho dolor en personas inocentes por un juego sin meta. El propio juego y el poder que da la información eran el único objetivo. Visto desde hoy en día los motivos y los resultados parecen infantiles, espurios, machistas y estériles. Una guerra fría que beneficiaba a las clases poderosas y al tremendo aparato burocrático que se creó para combatir en cada bando.
Los burócratas de hoy tienen otros valores -u otras maneras-, pero no mejores: quieren obtener el poder y no responsabilizarse de los errores del pasado (si son públicos): entregarán a quién sea para no verse salpicados, no por justicia, por ambición.
Esta es una de las bazas fuertes de le Carré durante toda su carrera: ser capaz de mostrar cómo las debilidades del carácter de los personajes influyen en su trabajo y su trabajo en su vida cotidiana. Rechazar la épica en favor del análisis de la neurosis y de las miserias personales habituales.
En El legado de los espías está toda la habilidad narrativa de le Carré: diferentes tiempos, voces, lugares y tramas son utilizados en torno al relato en primera persona de Peter Guillam. El interés de le Carré, el mismo de siempre, mostrar como la historia está hecha de acciones relevantes o anecdóticas que afectan profundamente a cuantos están relacionados con ella. Afectados hasta la destrucción psicológica y moral.



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John le Carré (a. David John Moore Cornwell) Dorset, 1931. Estudió en las universidades de Berna y Oxford y fue profesor en la universidad de Eton y perteneció al cuerpo diplomático británico hasta 1964.
Ha escrito docenas de novelas de espías y de otros géneros, así como la primera parte de sus memrias: Volar en círculos, Barcelona: Planeta, 2017 Volar en cercles, Barcelona: edicions 62, 2017. 

Entre las novelas destaco las que componen la serie protagonizada por George Smiley (en sus últimas ediciones):

Llamada por el muerto. Barcelona: Booket, 2017.
Asesinato de calidad. Barcelona: Booket, 2016.
El espía que surgió del frío. Barcelona: booket, 2016.
El espejo de los espías. barcelona: booket, 2016.
El topo. Barcelona: Booket, 2016. El talp. Barcelona: edicions62, 2011.
El honorable colegial. Barcelona: booket, 2016.
La gente de Smiley. Barcelona: booket, 2016. La gent de Smiley. Barcelona: edicions62, 1998.
El peregrino secreto. Barcelona: Debolsillo, 2014. El pelegrí secret. Barcelona: edicions62, 1991.
El legado de los espías. Barcelona: Planeta, 2018. El llegat dels espies. Barcelona: edicions62, 2018.


Charles Cumming: En un país extraño

Charles Cumming: En un país extraño. Barcelona: Salamandra, 2017. 410 páginas. Traducción del inglés de Maia Figueroa Evans. Título orginal: A Foreign Country. London: St. Martin's Press, 2012.


Lo último que podía esperar el agente del MI6 en excedencia, Thomas Kell, es que recurrieran a él para averiguar dónde se ha metido la máxima capitoste del servicio de inteligencia británico.

Uno de los pocos amigos que le quedan a consecuencia de su participación en un oscuro caso de tortura que ha salido a la luz pública le telefonea para que encuentre a Amelia Levene, la que en breve manejara las riendas de todo el espionaje del Reino Unido.
Amelia pidió unos días para acudir al funeral de un amigo en Paris, pero han perdido su rastro y necesitan a alguien prudente, discreto y que no esté en activo para que la encuentre.

Kell ve una doble oportunidad: conseguir puntos de cara a su reingreso en en el servicio y alejarse de Londres y de un matrimonio que se hunde.

Después de pasar por el sur de Francia, Kell llega a Túnez tras la pista de Amelia. Allí la encuentra junto a un joven pasando unos días. El joven es su hijo desconocido. Amelia tuvo a finales de los años 70 un romance con un hombre casado en Túnez. De la relación nación un niño, François, que Amelia dió en adopción al matrimonio Malot, Philippe y Jeaninne. Nunca mantuvo ninguna relación con ellos.

Hace unas semanas los Malot fueron asesinados en Egipto y Amelia cree que es el momento de conocer al joven François. Kell sabe que el hijo ilegítimo puede convertirse en una traba para que su amiga y superiora alcance la jefatura del MI6, así que antes de comunicar los resultados a los servicios secretos decide investigar a François Malot. Al fin y al cabo, Amelia Levene es su mejor (¿única?) baza para su rehabilitación.

Kell cree que es posible que el joven sea un impostor y todo el asunto un montaje de la Direction Générale de la Sécurité Extérieure francesa. Sostiene Kell que los franceses buscan material para poder chantajear a la futura directora Levene para conseguir disminuir la influencia británica en el norte de África y meter la republicana zarpa en la zona.

Aunque parezca un caso de paranoia aguda hay que investigar la posibilidad ¿Qué es el espionaje sino la sublimación de la paranoia?

Charles Cumming respeta lo mejor de la novela de espías británica. Las vidas privadas de los protagonistas inciden en la trama geopolítica. En este caso un hijo ilegítimo producto del adulterio. Un pecado de juventud de la ahora postulante al máximo cargo del MI6. Aquí entra en juego el título. Rememora el excelente El pasado es un país extraño del sagaz historiador David Lowenthal. En la actualidad tener un hijo en soltería o tener relaciones con una pareja casada no es, en teoría, un impedimento para conseguir un cargo -más allá de los intereses hipócritas-, pero el pasado era otro mundo. Para evitar la vergüenza en su época la protagonista abandona al bebé y se desentiende de él. Este es el bochornoso acto que debe dar a conocer en el presente gestionando la información de una manera que no le perjudique. Y en un irónica propuesta argumental, Cumming hace que el principal enemigo de la inteligencia de su majestad sean los aliados franceses. Aquí está uno de los méritos de la novela: en la intersección de los intereses de las dos potencias con las ambiciones de los personajes particulares.
A Cumming no le importa forzar el argumento para que los británicos no puedan pedir ayuda a los franceses para atrapar a una banda de criminales descontrolados. Quiere dejar claro que en el mundo de los intereses comerciales internacionales y en la estrategia global cada uno debe contar sólo con sus propias fuerzas. Y en el plano personal sólo un círculo muy cercano te ayudará a sacar las castañas del fuego.

Los personajes de esta novela no son atletas con mentes geniales, son más bien o funcionarios cansados y desengañados o ambiciosos y desengañados. Casi todos fracasados en sus relaciones familiares por lo exigente de su trabajo. Una sociedad formada por dos polos: el de los pusilánimes y el de los egoístas. Sus capacidades están basadas en su experiencia, en su sangre fría y en su instinto de supervivencia. Si se meten en una pelea tienen más posibilidades salir apaleados que de ganarla. Y, claro, tienen que preocuparse tanto de las trampas los enemigos internacionales como de las de los compañeros de trabajo.

Sólidos personajes reales con ese alma funcionarial característica de los espías británicos a la que se le hace una montaña cada una de las pequeñas trabas cotidianas. Personajes que tiene tantos problemas personales como angustia ante su responsabilidad laboral. Un ritmo constante en el que no falta la acción, el suspense y el peligro. 


Charles Cumming, Ayr, Scotland, 1971.
Se graduó en literatura inglesa en la universidad de Edimburgo y estuvo a punto de incorporar al servicio secreto británico. Ha escrito ocho novelas, todas ellas relacionadas con el mundo del espionaje. En español están traducidas El sexto hombre, Barcelona. RBA, 2014, basada en la historia de Los Cinco de Cambridge, En un país extraño, Barcelona: Salamandra, 2017, primera novela de la trilogía protagonizada por Thomas Kell.






Philip Kerr: La dama de Zagreb

Philip Kerr: La dama de Zagreb. Barcelona: RBA, 2016. 445 páginas. Traducción del inglés de Eduardo Iriarte Goñi. Título original, The Lady from Zagreb. Thinker Ltd., 2015.


Bernie Gunther está de regreso en Berlín como capitán de la SD, el servicio de inteligencia nazi. Ha recorrido buena parte de la Europa oriental contemplando los horrores nazis y de la guerra e intenta olvidarlo todo en su turno de noche de la Comisión de Homicidios de la Jefatura de la Alexanderplatz. 

Pero los talentos investigadores de Gunther le siguen gastando malas pasadas. Por un lado es contratado para husmear en los tejemanejes de una oscura sociedad industrial en la que están involucrados muchos jefazos nazis: la Stiftung Nordhav, una empresa que ha ganado carretadas de dinero con la compraventa de los bienes inmobiliarios de los judíos y de los enemigos del régimen y que mantiene contactos muy lucrativos con los emporios madereros suizos. Una dama de la nobleza alemana, que todavía mantiene su fortuna, decide averiguar si puede recuperar parte de los bienes que la Stiftung Nordhav le ha expropiado.

Por otro lado, el ministro de propaganda, Joseph Goebbels, le encarga que se desplace a Croacia y Bosnia para encontrar al desaparecido padre de una de las actrices fetiches de la UFA, la gran productora alemana. Bernie Gunther acepta el encargo, no hay quien se oponga a Goebbels, claro, pero lo acepta con gusto porque ha caído enamorado de la actriz, la impresionante Dalia Dresner. Y ella le corresponde.

En su periplo por tierras balcánicas sólo encuentra destrucción y odio: varios países, razas y religiones enfrentados a muerte y capaces de atrocidades como Gunther no había visto hasta la fecha (y ya es decir). El padre de Dalia Dresner resulta ser un psicópata que se ha cargado a buena parte de la población de su país, así que decide volver a Alemania para decirle a la estrella que su padre ha muerto.

Pero cuando vuelve a Berlín la Dresner ha volado, ha vuelto a Suiza junto a su marido millonario. Goebbels no se conforma, quiere que vaya a Suiza y la traiga de vuelta cueste lo que cueste. Pero, como ya he dicho, el talento de Gunther es su peor enemigo, se ha de hacer cargo de dos misiones más que le complicarán considerablemente su viaje a Suiza. El cinismo es la barrera de seguridad de Bernie Gunther, pero el cinismo no impide que todo el mundo te utilice si tu te dejas uilizar


Diez entregas de la serie de Bernie Gunther. En las primeras novelas Philip Kerr situaba a su personaje o bien en los años justo anteriores a la segunda guerra mundial, tras el ascenso del nazismo, o bien en la posguerra. En el primer caso, el de los libros ambientados en los años treinta, quería mostrar las transformaciones de una población alemana convencida de la necesidad de un cambio hacia Hitler y lo fatídico de esta decisión. Cómo se va asumiendo poco a poco el terror, la vigilancia, la pérdida de derechos y el exterminio de los rivales y los diferentes como si fuera un proceso natural. En los relatos enmarcados en los últimos años cuarenta y en los cincuenta, en un mundo desolado tras el ocaso de los genocidas alemanes, Kerr ofrece un relato del fraguado de la guerra fría y de la impunidad con la que antiguos gerifaltes del partido nazi vivían en Latinoamérica y prosperaban con sus turbios negocios.

En las tres últimas novelas de la decena Bernie Gunther recorre Europa durante la guerra. Están por tanto encuadradas entre el primer bloque de novelas y el segundo. Las tres se suceden cronológicamente hasta llegar a esta La dama de Zagreb que se desarrolla mediado el año 1943 tras la derrota del Eje en Stalingrado, punto de inflexión de la contienda y de la moral alemana. Justo en el momento en que Mussolini es defenestrado y se prepara la rendición de Italia.

Una de las técnicas narrativas de la novela negra es, para describir mejor la situación de injusticia que se quiere denunciar, crear un protagonista incapaz de tragar con las convenciones y/o abusos sociales. Del contraste entre las injusticias cotidianas y la imposibilidad del personaje por asumirlas saldrá la tensión narrativa. Las respuestas habituales de los investigadores suelen ser el erigirse en un verdugo justiciero por encima de la ley para cambiar el status quo o tragar con la situación con la ayuda del cinismo. 

Kerr no tiene que trabajar mucho para convencernos de la vileza del nazismo y de las dictaduras a las que se enfrenta su personaje. Es algo que se nos inculca en nuestro aprendizaje historiográfico y que resulta una de los acuerdos de nuestra sociedad. Aún así quiere que su protagonista nos haga visitar a alguno de los seres más execrables y de los crímenes más espeluznantes de la guerra. Hace dos novelas conocimos a fondo al terrible Reinhard Heydrich (no se pierdan la novela de Laurent Binent HhHH -Seix Barral, 2011-, sobre los últimos días del asesino de masas); en la anterior Gunther fue destinado a esclarecer la atroz masacre del bosque de Katyn.

En esta entrega Gunther visita otra tierra desolada: Yugoslavia. Aquí la guerra tiene varios frentes: serbios contra croatas contra bosnios, musulmanes contra cristianos católicos contra cristianos ortodoxos contra judíos, comunistas contra fascistas contra ultranacionalistas, bandoleros contra guerrilleros contra paramilitares contra las fuerzas regulares alemanas. Aquí no ha llegado la optimización genocida de los campos de exterminio nazis. Aquí se masacra por millares con una maza o con una hoz. Bueno, les ahorro más detalles macabros, hay unos cuantos en la novela.

Pero claro, el que Bernie Gunther sea espectador (y espectador consciente) de los más terribles crímenes nazis y de sus aliados, el que esté tan bien informado -y que su cinismo no pare de crecer como defensa- hace que sea cada vez más difícil aceptar que no se largue de Alemania, él que no tiene ataduras y es un hombre de recursos. Claro, como sabemos por las novelas anteriores cómo será su vida en el futuro, tras la caída del Reich, sabemos que no ha abandonado Alemania, así que su coherencia como personaje chirría.

Esa falta de coherencia es uno de los lastres de la novela, tal vez junto a que la acción se prolonga más de lo necesario para cuadrar todas las tramas en un ejercicio un tanto pirotécnico. Hay demasiadas subtramas que Kerr no quiere dejar en el aire.

Lo mejor, los diálogos, la chispeante cháchara incontinente del cínico Gunther y la sólida recreación ambiental en la que situaciones y personajes de ficción conviven con los históricos. También interesante la construcción de la trama secundaria de como las diferentes facciones nazis se disponen a afrontar en secreto las negociaciones de paz con los aliados. Saben que el primero que consiga el reconocimiento como mediador será el que se lleve el pato al agua. Para este episodio les recomiendo la lectura del magnífico Yulián Semiónov: Diecisiete instantes de una primavera -Hoja de Lata, 2015-.


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Philip Kerr, Edimburgo, 1956. Tras graduarse en Derecho trabajó de publicista hasta consagrarse como escritor de novelas policíacas y juveniles. Entre las primeras destaca la serie protagonizada por el detective alemán Bernhard Gunther, ambientadas en la Alemania nazi y en algunos países latinoamericanos en las décadas posteriores a la segunda guerra mundial. Todas ellas publicadas por RBA, las fechas hacen referencia a su primera edición en inglés.

Violetas de marzo, 1989.

Pálido criminal, 1990.

Réquiem alemán, 1991.

Unos por otros, 2006.

Una llama misteriosa, 2008.
Si los muertos no resucitan, premio RBA 2009.
Gris de campaña, 2010.
Praga mortal, 2011.
Un hombre sin aliento, 2011.
La dama de Zagreb, 2015.
The Other Side of Silence, 2016.

Ha creado también la serie del entrenador de fútbol-investigador, Scott Manson, también en RBA.

Mercado de invierno, 2015

La mano de Dios, 2016

Hay que leer también la magnífica Una investigación filosófica, publicada en España por Anagrama.


Lionel Davidson: Bajo los montes de Kolima.

Lionel Davidson: Bajo los montes de Kolima. Barcelona: Salamandra, 2016. 539 páginas. Traducción del inglés de Cristina Martín Sanz. Título original: Kolimsky Heights. London: St. Martin's Press, 1994.


Los servicios secretos británicos reciben un intrincado mensaje desde el oriente ruso. El doctor Rogachev, desaparecido hace años, está enviando por los medios más extraños llamadas a su colega oxoniense, el profesor Lazenby. Lazenby, como buen doctor de Oxford tiene contactos fluidos con los servicios de seguridad de su majestad y estos ponen manos a la obra junto con sus colegas de la CIA para desentrañar el misterio. 

Rogachev les pide que se pongan en contacto con urgencia con un conocido suyo experto en lenguas (y en unas cuantas ciencias más) al que conoció hace años en Inglaterra. Se trata del profesor canadiense Johnny Porter, el Cuervo. Un antropólogo y biólogo canadiense, nativo gitksan, con múltiples talentos y no menos problemas a cuestas.

Encontrar a Porter en Canadá es complicado, pero convencerlo para que se desplace hasta los antiguos gulags soviéticos en aras de la seguridad mundial será todavía más difícil. Pero Porter no es un pusilánime y si un colega le suplica su ayuda desde miles de kilómetros, en medio del frío glacial siberiano, acabará aceptando.

Con argucias que dejan constancia de su temple se introduce en Siberia como marinero coreano, a partir de aquí cualquier ayuda exterior es imposible. Johnny deberá valerse de sus capacidades para establecer contacto con Rogachev y desvelar la causa de sus desvelos. Tan sólo cuenta con la cobertura de una personalidad robada de nativo chukchi conductor de vehículos pesados en las pésimas condiciones rusas. Sin embargo, incluso su tapadera estará en peligro cuando descubra que la oficial médico Komarova, que lo examinó a su llegada a Rusia como ciudadano coreano, es también la encargada de la salud de la empresa de transporte en la que Porter trabaja.

El tiempo apremia y los medios con los que cuenta Johnny Porter para acceder a la remota y ultrasegura base científica son, por decirlo de alguna manera, precarios.


Después de 16 años sin producción de novelas de espías Lionel Davidson publicó, en 1994, el que sería su último thriller, Bajo los montes de Kolima.

Davidson puso todo su buen hacer al servicio de una trama compleja que mantiene la tensión de principio a fin, con personajes vigorosos y cercanos. Quería demostrar a una nueva generación, que no había accedido a sus anteriores novelas, toda su capacidad. Basó su trabajo en dos objetivos: conseguir que sus protagonistas empatizaran con el lector y mantener una tensión argumental continua que fuera aumentando el suspense hasta el clímax.Por decirlo en otras palabras, que sea imposible dejar la novela hasta que no te la acabes.

Para lograr la empatía con el protagonista opta porque éste sea una persona normal, no un profesional de los servicios secretos, ni un arma de matar como los agentes de otros cuentos más burdos. El narrador apenas nos muestra sus sentimientos o sus opiniones personales (más allá de las primarias de miedo, dolor...), lo describe por su acciones. 

Johnny Porter, por utilizar su nombre anglosajón, es un profesor universitario indígena gitksan del oeste canadiense. Un personaje externo del poder geopolítico del final de la guerra fría -igual de externo que lo es el lector-. Un protagonista cuyas principales virtudes no son las que se suponen a un agente de campo: no es un cuerpo y una mente modelados para el sufrimiento y el éxito sino un ciudadano medio bastante inteligente que debe sacar el mejor partido de sus talentos para no caer en la misión.

Desde luego, talentos tiene: es una especie de savant políglota que domina decenas de lenguas y dialectos y es capaz de adquirir nuevos idiomas con una facilidad pasmosa. Es, además, un actor consumado con una sangre fría admirable. Aparte de eso sólo cuenta con su tenacidad, su tesón y su capacidad de improvisación.

Davidson hace que todas las descripciones sean realistas: desde el montaje de un vehículo hasta el funcionamiento de una grúa o los efectos de un barbitúrico para que el lector se acerque a su personaje. Se detiene, sin que decaiga el ritmo, en pequeños detalles que ayuden a reflejar las dificultades cotidianas de su empresa.

De hecho, el que tenga que lograr su cometido sin ningún tipo de ayuda internacional externa es otro añadido más para plasmar la normalidad y soledad del personaje.

La ironía es que el personaje de Porter es tan singular, tan distinto del resto de sus colegas y contrincantes occidentales que a estos les resulta difícil identificarlo y se camufla con facilidad entre "los otros", los orientales y las tribus nativas del este de Rusia, cuyos individuos parecen todos iguales a los ojos del "primer mundo.

El segundo objetivo, el de mantener el ritmo e ir incrementando la tensión lo obtiene Davidson obligando a sus personajes a alcanzar objetivos intermedios antes de que puedan continuar con su tarea: primero hay qué saber quién es la fuente de la llamada de socorro, luego a quién va dirigido el mensaje, más tarde cómo localizar a este receptor, cómo convencerlo, cómo introducirlo entre las filas enemigas... y así hasta el final. El interés del lector está asegurado conforme van superándose las diferentes dificultades. Incluso el mcguffin que pone en marcha la acción no será lo que hemos estado sospechando desde el primer momento.

Otro de los elementos que Davidson utilizó tanto para conseguir un alto grado de empatía de sus protagonistas con el lector como un clima de tensión permanente fue la localización. El inhóspito invierno del oriente siberiano se convierte en una amenaza para el que no tenga una enorme capacidad de supervivencia; y de ello es consciente continuamente el lector a través de la narración de Davidson.

Un thriller de espías cuya baza fuerte es la proximidad de sus personajes y la maestría para armar historias del que fue un referente en la novela de espías en el mundo anglosajón, poco conocido, hasta ahora, en nuestra lengua.


www.lioneldavidson.com

Lionel Davidson, Hull, Yorkshire (UK), 1922 - Londres, 2009. Fue periodista desde muy joven, cubriendo toda Europa como reportero desde el final de la segunda guerra mundial.

En 1960 escribió su primer novela de espías: The night of Wencelas, con la que consiguió un gran éxito de ventas y el premio británico más importante de la novela negra: el Gold Dagger, que volvió a ganar con su tercera novela: A Long Way to Shiloh, 1966 y con la octava The Chelsea Murders, 1978. Tras publicar ésta dejó de escribir thrillers hasta la aparición de su última novela: Kolymsky Heights en 1994.Escribió también literatura juvenil. Sus obras han sido adaptadas al cine y a la televisión.