Mick Herron: Caballos lentos

Mick Herron: Caballos lentos. Barcelona: Salamandra, 2018. 384 páginas. Traducción del inglés de Enrique de Hériz. Título original: Slow Horses. Soho Constable, 2010.


El servicio secreto británico siempre se ha caracterizado por sus imaginativas soluciones a los problemas burocráticos.
¿Qué se puede hacer con los funcionarios que han metido la pata hasta el fondo pero que saben demasiado del servicio como para despedirlos con cajas destempladas? Pues crear una oficina en la que arrinconarlos para que sigan cobrando del erario público sin que molesten demasiado. Hay que intentar que no se desesperen hasta la traición pero también impedirles que no vuelvan a las andadas y destrocen el buenhacer de los espías de verdad.
Al poco aseado y algo grasiento Jackson Lamb le han puesto a dirigir esta institución para agentes taradetes. La llaman "La Casa de la Ciénaga" y allí están estabulados todos los caballos lentos que durante su carrera han acumulado demasiada información. Una caterva de antisociales, timoratos, alcohólicos, etc. etc. dirigidos por el hombre que más repele a los mojigatos de Regent's Park.
Jackson Lamb es un hombre peligroso tanto para los enemigos cuanto para los aliados y nadie quiere tocarlo ni con un palo. Pero eso a él le da igual. No se rinde, es una espía a la vieja usanza que no se fía absolutamente de nadie y que respeta a rajatabla la principal regla del espionaje: no hay reglas.

Cuando un grupo de extremistas racistas botarates secuestra al sobrino adolescente de un importante personaje de la comunidad islámica y amenazan con cortarle la cabeza, Lamb comienza a sentir un repugnante olor a podrido en su reino y se dispone a saber qué hay detrás de este caso arrastrando tras de sí a toda la manada de inadaptados, desmotivados perdedores.
Como siempre, Jackson Lamb tendrá que enfrentarse tanto al enemigo exterior como a la jerarquía del servicio secreto, pero eso es lo que más placer le produce al jefe de la Casa de la Ciénaga.

Mick Herron da con el punto de equilibrio idóneo entre la ironía y la acción. Consigue tanto crear interés en la trama del caso investigado como ofrecer unos personajes sólidos que retratan lo más cercano del servicio secreto: su humanidad a través de los errores y negligencias que nos son propios. Un poco como hace el gran John Le Carré pero sustituyendo la amargura de la mala leche de Le Carré por la mala leche humorística.

Jackson Lamb es un justiciero al que sólo le importa él mismo, una especie de Ignatius J. Reilly con capacidades insospechadas.
Quién lee las novelas de Herron enseguida empatiza con los espías a los que dirige Jackson Lamb: venidos a menos, cansados y hastiados, pero a los que todavía les queda amor propio.
El sentido del humor con personajes excéntricos es el vehículo para una aguda crítica al espectáculo de la política y a la crueldad sin sentido del poder, a la demostración de la fuerza por el placer de ejercerla.
Herron ofrece una feria de las vanidades divertida y ácida en la que la carga al trote de los despreciados por el sistema hace temblar a las arrogantes fuerzas del estado.



Mick Herron, Newcastle upon Tyle (UK) Escritor de novelas y cuentos. En 2010 comenzó la serie de espionaje protagonizada por Jackson LambLa Casa de la Ciénaga con Slow Horses, Caballos lentos, Barcelona: Salamandra, 2018. A esta la siguieron:
Dead Lions, 2013
The List, 2015
Real Tigers, 2016
Spook Street, 2017
London Rules, 2018
The Drop, 2018

Habeas corpus: nuevas incorporaciones a la banda

En septiembre, espías y otros profesionales.


Después de los meses veraniegos las editoriales vuelven a la carga con una oferta importante de libros negros. Retornan escritores magistrales en nuevas ediciones, novedades de escritores consagrados, traducciones de autores muy conocidos fuera de nuestras fronteras y nuevos criminales dispuestos a demostrar quién pega más fuerte.


Hay que comenzar, cómo no, por el gran veterano que ha ganado el premio RBA de novela negra de este año: Walter Mosley se lo ha llevado con Traición, la historia de un policía enchironado mediante artimañas que tendrá que desmontar. La ha traducido Eduardo Iriarte GoñiSeguro que será una obra espléndida y es la excusa perfecta para recuperar las muy buenas anteriores novelas de Mosley protagonizadas por el buscavidas de respeto Easy Rawlins.



Destaco que coinciden varias publicaciones con espías protagonistas en varias épocas históricas y diferentes bandos. Salamandra está decidida a publicar a los valores más sólidos del espionaje y ha decidido traducir a un autor muy conocido entre los  aficionados anglosajones. Mick Herron: Caballos lentos. Traducido por Enrique de Hériz. Es la primera entrega de las arriesgadas aventuras del fastidioso Jackson Lamb, un molesto personaje para el MI5 que dirige un grupo de espías imposibles, arrinconado en "La Casa de la Ciénaga" el retiro al que los servicios secretos obligan a los agentes que han metido la pata hasta el fondo. Con estos mimbres el extraordinario Lamb será capaz de hacer temblar a todo el sistema de seguridad británico. En breve en Paraffin Test.


El segundo, un libro que estaba esperando hace tiempo. HojadeLata ofrece otra aventura del valiente espía soviético Maxim Isáiev, la primera en la que le hizo participar Yulián Semiónov: Diamantes para la dictadura del proletariado. Ha traducido Marta Sánchez-Nieves y trata de la infiltración de Isáiev entre los contrarrevolucionarios que están saqueando los tesoros de la Madre Rusia. También pasará por Paraffin Test, igual que pasó su anterior novela: Diecisiete instantes de una primavera


Y la tercera baza de los espías es Robert Harris: Munich, en traducción de Mauricio Bach Juncadella para Grijalbo, ambientada en el año 1938, en el momento de las negociaciones entre la Alemania nazi y los británicos para evitar la guerra entre ellos.






Pero hay mucho más que espías. Siruela reedita en nuevo formato las novelas de la laureada Fred Vargas y, además, un nuevo título para su colección clásica: A. A. Milne: El misterio de la casa roja, una investigación de salón con embrollos sin cuento, pasadizos secretos y mucho gentlemen. Traducción de Raquel García Rojas.






Y para su colección de Siruela policíaca, Ella duerme aquí de Dominique Sylvain en traducción de Vanesa García Cazorla. La búsqueda de una joven desaparecida en Tokyo en la que el verdadero protagonista es el distrito japonés de Kabuchiko, bajos fondos, yacuza y glamour.




Destino y Columna lanzará en breve la nueva novela del exitoso porteño Federico Axat: Amnesia / Amnèsia (en traducción al catalán de Núria Parés Pallarés), el título da la primera pista: un tipo que se despierta al lado de un cadáver sin recordar nada. 




Otro thriller es la nueva entrega de Zygmunt Miloszewsky: La ira, en traducción de Francisco Javier Villaverde González para Alfaguara. El fiscal Teodor Szacki ya no opera en Varsovia y los muchos y siniestros casos que se le acumulan no parece que los pueda resolver con sus habituales capacidades.





Y thriller también la nueva de Mikel Santiago para ediciones B ambientada en el Mar del Norte: La isla de las últimas voces.








Reservoir Books en castellano (en traducción de César Palma) y La Campana en catalán (Anna Casassas) han decidido apostar por una autora italiana novel, Antonella Latanzzi: Una historia negra / Una història negra. La crónica de una joven madre maltratada. No conozco ninguna autora contemporánea de novela negra en italiano de la que se puedan conseguir traducciones, así que me alegro de esta aparición, a ver si es capaz de acabar con la tan habitual cursilería patriarcal de alguno de sus colegas masculinos.

Daniel Chavarría ofreció su última novela a la joven Tres Puntos Ediciones: El ultimo room service. Entrega póstuma sobre un hombre rescatado medio muerto en aguas cubanas y que se niega a explicar como ha llegado hasta allí.







Y la misma editorial relanza a una veterana de la que no sabía nada hace tiempo: Patrícia Melo: Gog Magog. Soliloquio de un asesino. Un hombre corriente que narra en primera persona hasta donde puede llegar la animadversión hacia los vecinos. Traducción de John O'Kuinghttons.





Otro que vuelve con un tema que conoce bien, el de las ONGs para el desarrollo, es Miguel Pajares para editorial Alrevés: Crímenes de hambre. Aquí la investigación de la muerte de una periodista norteamericana en el puerto de Barcelona lleva a desvelar las siniestras tramas de políticos y mafiosos que se enriquecen con las ayudas al tercer mundo. Muy buena pinta.



La cosecha roja catalana cuenta con los títulos de crims.cat y Llibres del Delicte. La primera pone en las mesas de las librerías a Salvador Casas: Un cadàver inquiet, las desventuras de Àngel Alegre, un mediador al que los gajes del oficio le van a complicar la vida hasta el punto de enfrentarse a varios asesinatos (en breve en Paraffin) y Francesc Puigpelat: Magret i els anarquistes, un homenaje al personaje de Simenon con un inspector muy similar al del belga que visita la Barcelona de 1938.



La segunda sigue fiel a la obra, tanto narrativa como de ensayo, de Raquel Gámez Serrano: No diguis res. Una joven pareja que se va a vivir a un pequeño pueblo en el que pretenden construir una familia adoptando a un niño. Una novela angustiosa en la que los silencios del pasado vuelven para torturar a los protagonistas del presente. Lo veremos en Paraffin.




También en catalán, Rosa dels Vents recupera a una pareja de autores que ya le dieron un éxito hace unos años: Jordi Basté y Marc Artigau: Coloms de la Boqueria (en castellano lo publica Grijalbo en traducción de Gabriel Dols Gallardo: Palomas de la Boquería).





Y de propina, para quién quiera más faena, la tercera última parte de una recomendable obra colectiva de La Felguera: Fuera de la Ley. Contrabandistas, expropiadores, protoquinquis y guerrilleros.

James Fogle: Drugstore Cowboy

James Fogle: Drugstore Cowboy. Barcelona: Sajalín, 2018. 220 páginas. Traducción del inglés (USA) de Juan Carlos Postigo. Título original: Drugstore Cowboy. Dell Publishing, 1990.

La banda de Bob Hughes se dedica en exclusiva al asalto de farmacias. Roban para meterse todo lo que pillan. No les interesa el dinero. Intercambian narcóticos con otros yonquis o venden lo imprescindible. Los botines no les suelen durar muchos días, así que deben planear continuamente nuevos atracos y deben cambiar de pueblo cada dos por tres.

Los componentes:
1- El tal Bob Hughes, treinta y tantos, lleva toda al vida entre los atracos y la trena. Le encanta la droga y chutarse cócteles que reventarían a un elefante. Le gusta su oficio (atracar farmacias): investiga locales, pergeña perfomances delirantes e intenta no cargarse a nadie. Tiene un cierto código ético: proteger a los suyos y buscar lo mejor para colocarse.
2- Diane, compañera ¿sentimental? de Bob. Lo ha dejado todo, marido y niños incluidos, para seguir al imaginativo Bob y darle a la panoja sin descanso. Temeraria o valiente según los resultados de sus acciones.
3- Rick, el fichaje estrella de Bob y Diane, un veinteañero con las mismas aficiones que la pareja, fiel e inteligente. Dispuesto a llegar muy lejos por un pico de calidad.
4- Nadine, la joven del grupo, una adolescente recién reclutada como reclamo sexual para distraer a la parroquia y empleados de las farmacias. Los barbitúricos y demás drogas le sientan fatal, pero tiene mucha fuerza de voluntad: persistirá hasta que no le hagan vomitar a cada momento.

De entre todos ellos es Bob el que odia más ferozmente a la policía de narcóticos. Esta es la historia de las jugarretas -peligrosas jugarretas- que los cuatro de Bob pretenden gastar a dos de esos policías de Portland: Gentry y Halamer. Una historia de atracos sin descanso, de persecuciones y venganzas imaginativas, de dependencia de las drogas y del cariño, la amistad y la integridad.


La novela está dividida en dos partes pero cada una de ellas está narrada sin interrupciones, no hay cesuras entre los saltos temporales, intenta así James Fogle dar impresión de una tragicomedia como la vida misma: no acabamos un episodio y empezamos el siguiente en nuestra vida, todo es un continuo en el que algunos pequeños detalles desdeñados pueden convertirse en importantes.
El narrador sigue a los cuatro de la banda, pero el protagonista es Bob Hughes, un yonqui sin arrepentimiento, dispuesto a reivindicar su dependencia de los estupefacientes y a demostrar que ser un atracador de farmacias no quiere decir ser una persona sin ética y compromisos.
El autor conoció bien el mundo del que habla en esta novela y es un intento exitoso de humanizar a estos drogadictos que han escogido libremente (casi todos) pincharse como modo de vida. No hay condena, pero tampoco justificación. Es una opción vital, bandidaje, subidón y cárcel.
Fogle denuncia la hipocresía y el buenismo de cierta parte de la sociedad y la tosquedad y violencia de los medios de represión (tan inútiles), pero también es capaz de humanizar a sus policías y a los trabajadores sociales. Consigue construir una novela como la vida misma: malas rachas y momentos buenos. Hoy estás arriba y mañana, muerto.


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James Fogle, Elcho, Wisconin, 1936 - Monroe, Washington, 2012. Comenzó su carrera delictiva  los doce años. Pasó su adolescencia en reformatorios antes de ingresar en prisiones para adultos como consecuencia de los continuos asaltos a farmacias. Escribió varias novelas, Drugstore Cowboy fue publicada por el éxito conseguido por la adaptación cinematográfica de Gus Van Sant. Murió entre rejas a los setenta y cinco años, cumpliendo condena por el atraco a una farmacia de Seattle.

D. B. John: Infiltrada

D. B. John: Infiltrada. Barcelona: Salamandra, 2018. 464 páginas. Traducción del inglés de Javier Guerrero. Título original: Star of the North. Harvill Secker, 2018.

Dos hermanas gemelas, hijas de padre afroamericano y madre surcoreana: Soo-min y Jee-min. Como cualquier pareja de gemelas que se precie, las chicas están unidas por un lazo indisoluble. Cuando Soo-min desaparece durante unas vacaciones en Corea del sur, Jee-min se hunde. Tras pasar por varias fases de duelo y negación, se enfrasca en los estudios de política internacional y se convierte en una profesora universitaria de primer rango especializada en Corea del norte y su dictadura. El valor de sus tesis no pasa desapercibido a los servicios secretos yanquis: para reclutarla como analista le proponen la oferta que no puede rechazar: tal vez su hermana esté viva, secuestrada por los felones súbditos de Kim Jong-il y recluida en alguna de las prisiones de aquel país.

Más personajes: la señora Moon, una anciana norcoreana que está decidida a triunfar en la vida comercial de la república popular: invierte todo lo que tiene (y lo que no debería tener) en montar un puesto alegal en el mercado de la capital de su provincia, allí confirma el despotismo y la arbitrariedad de cualquiera que detente el más mínimo poder. Pero la señora Moon está perdiendo el miedo y está dispuesta a poner a toda aquella pandilla en su sitio.

Y todavía un tercer protagonista: el coronel Cho, un mando del ejército popular republicano de Corea del norte, un político al que su familia adoptiva, ha colocado cerca del gran sol de los Kim. De hecho, Cho ha sido designado como jefe de la legación norcorena que debe desplazarse a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para chantajear al mundo: a cambio de unos indecentes montones de pasta están dispuestos a dejar de tirar bombas por los países vecinos y a ralentizar su programa de pepinazos a gran escala.

Cho no es más que un afiche decorativo, una marioneta de los comisarios políticos de la representación norcoreana, pero la agente Jee-Min -a partir de ahora, Jenna- cree que es la única posibilidad de captación, así que comienza una sutil operación de acercamiento al coronel, vehemente defensor de la revolución. Jenna tiene dos objetivos: la desestabilización del régimen político de 
Kim Jong-il e investigar hasta las últimas pistas el paradero de su hermana Soo-min.

Cuando Jenna sea enviada a Pionyang será el momento de comprobar sobre el terreno si su trabajo de captación ha tenido éxito. No hay muchos territorios más peligrosos que esta Corea controlada por una legión de paranoicos impredecibles, pero Jenna tiene una doble misión y pocas, muy pocas oportunidades a las que agarrarse.


D. B. John quiere que el lector sea consciente de la veracidad de su novela. Un glosario de términos norcoreanos y un epílogo en el que se explica cuáles son las fuentes con las que ha construido las diferentes partes de su relato cierran el libro. A D. B. John le preocupa que sus lectores crean que las atrocidades y desvaríos de los personajes son invenciones sin información. "No, aquí tenéis de donde he sacado todas esas extrañas historias".
Para ofrecer una visión de todas las capas sociales de Corea del norte utiliza a un personaje relacionado con las altas esferas, el coronel Cho, encargado de demostrar las técnicas y mecanismos del poder y a una ciudadana campesina, la parte más pobre del proletariado coreano, la señora Moon, que se mueve entre las clases más lumpen, jóvenes abandonados, drogadictos, vendedores ambulantes... Al personaje de Moon le concierne mostrar la opresión y la miseria del pueblo.
Los dos personajes son títeres de las voluntades caprichosas de los amos del régimen: La tesis de D. B. John es que no hay esperanza en Corea del Norte: pobres y prósperos, proletarios y familias influyentes, militares y campesinos, todos son vulnerables ante las veleidades de la familia de los dictadores: se ha construido un régimen en el que nadie sabe cómo comportarse, nada te garantiza que no te caerá encima la deshonra, la prisión o la muerte.

Estos son los dos anhelos del autor: veracidad y análisis completo de la vida social en Corea del norte. D. B. John ofrece un muy correcto ritmo narrativo hasta un inesperado y atrevido final y tres tramas que aumentan en interés y tensión hasta que acaban convergiendo: las vidas de Cho, Moon y las gemelas mestizas. Personajes principales y secundarios bien construidos que mantienen una historia ambientada en uno de los territorios más desconocidos del mundo. Un entretenimiento de calidad que permite asomar la cabeza a una terra ignota.



David B. John, Gales. Se formó como abogado pero dejó su profesión para dedicarse al mundo del libro, primero como editor de libros infantiles de ciencia e historia. En 2009 se trasladó a Berlin para escribir su primera novela, no traducida, Flight from Berlin. Poco después viajó a Corea del Norte, allí le vino la idea de Infiltrada, tras coescribir las memorias de la exiliada norcoreana Lee Hveon-seo: La chica de los siete nombres. Península: Barcelona, 2015.

Habeas corpus: nuevos títulos en las librerías

Nuevas incorporaciones a la nómina de novelas criminales.



Las editoriales han reclutado a lo más granado de lo criminal para que estos ratos de vacaciones -para quién disfrute de ellas- sintamos correr la sangre.
RBA publicó una hace unas semanas la última novela del recientemente fallecido Philip Kerr: Azul de Prusia, en traducción de Eduardo Iriarte Goñi, la duodécima entrega del detective Bernie Gunther. Doble acción, en el 56 en la Riviera francesa y en el 36, investigando un asesinato en el domicilio de un tal Adolf Hitler.
No hay que olvidar que RBA está reeditando las obras de Jim Thompson, este es un momento ideal para repasar la obra del soberbio autor de Oklahoma.

Salamandra ataca con uno de sus autores habituales: Antonio Manzini: 7-7-2007, traducido al catalán por Anna Casassas Figueras y al castellano por Julia Osuna Aguilar. En esta nueva entrega se desvelará al fin el oscuro pasado romano del subjefe Rocco Schiavone.

Junto a él aparece otra autora de su catálogo: Ruth Ware: Juego de mentiras. Traducido por Gemma Rovira Ortega. Aquí la autora inglesa investiga la resistencia de la amistad femenina ante el crimen a partir de las relaciones del que fue un cuarteto de amigas acérrimas en la juventud. Suspense y ritmo, seguro. En catalán lo ha editado Bromera en la traducción de Lluís-Anton Baulenas.

Y junto a estos dos autores conocidos un nuevo fichaje: David B. John: Infiltrada. Javier Guerrero Gimeno ha traducido esta muy recomendable novela de espionaje ambientada en Corea del Norte y los USA. Una muy conseguida historia con varias subtramas escrita con oficio y que despeja algunas incógnitas del hermético régimen oriental. En breve en Paraffin Test. Salamandra se está consolidando como la editorial de referencia del thriller contemporáneo de espías. Bravo.

En breve la gente de Sajalín pondrá en las librerías la traducción que Juan Carlos Postigo ha hecho de la única novela que consiguió ver publicada el ladrón y politoxicómano James Fogle: Drugstore Cowboy. Se trata de la historia de un atracador de farmacias y su banda, una especie de memorias del propio autor que Gus Van Sant llevó al cine. También le haremos pasar la prueba de la parafina.



Alianza hace una formidable propuesta: la nueva obra de Uwe Timm: Icaria. La historia de un oficial norteamericano enviado a Berlín en 1945 para investigar a unos científicos del derrotado régimen nazi. Una magnífica excusa para construir esta espléndida novela sobre la reconstrucción desde las ruinas y sobre la maldad. Traducida por Paula Aguiriano Aizpurua.




Para los seguidores comisario florentino Bordelli buenas noticias: Marco Vichi: El recién llegado. Editorial Maeva nos lo devuelve con una trama de prestamistas y asesinatos ambientada en el invierno toscano de 1965. Traducido por Cristina Zelig.





La editorial Saldonar ha publicado la obra de Teodor Marcos: Frank Relly i els Netsuke. Se trata de las aventuras del detective privado que nombra el título, que es contratado para seguir a la mujer de un adinerado empresario de Connecticut.



Siruela no falta a la cita, además de colocar a la enorme Fred Vargas en todas las librerías merced al Princesa de Asturias de las Letras (todas las novelas en nuevo formato en septiembre), dispone dos novedades en su colección de novela negra. Por un lado, Los falsificadores, una intriga sobre el turbulento mundo de las falsificaciones literarias, escrita por Bradford Morrow y traducida por Julia Osuna Aguilar. En el otro lado, Susie Steiner: La desaparición de Edith Hind (estos son tiempos de desaparecidas). Traducción de Miguel Ros González de esta novela sobre la importancia de las primeras 72 horas tras la desaparición de una víctima. Es la primera entrega de las investigaciones de la oficial inglesa Manon Bradshaw
Y también Siruela, en su colección de novela policíaca clásica, trae la segunda entrega de las celebradas ocurrencias de Philip Trent, que triunfó con el último caso de Philip Trent y que ahora regresa con Philip Trent y el caso Trent. Traducción de Guillermo López Gallego de la obra de E. C. Bentley.












Y otro clásico, Margery Allingham: Más trabajo para el enterrador. Traducción de Antonio Padilla de una nueva singladura del elegante y resuelto Albert Campion en medio de apariciones, envenenamientos y unos cuantos cadáveres, de la mano de la fresca e interesante autora de mediados del siglo XX. Edita Impedimenta.



La máquina de Alrevès tampoco para: Pere Cervantes: Golpes, la crónica de un policía que acaba de dejar al prisión provisional y no está dispuesto a perder el tiempo y todo lo que ha aprendido, quiere cambiar de vida dando un golpe a unos traficantes de drogas.






Y parece que mantendrá la tensión a tope la propuesta de Destino: J. D. Barker: El cuarto mono. Traducción de Julio Hermoso Oliveras de la aparición del cadáver de un hombre al que el policía de Chicago Sam Porter identifica como un terrible asesino en serie. Las críticas que la presentan son muy buenas. Veremos.




Los Navona sugieren Tami Hoag: Corazón helado. Una célebre presentadora comenzó su carrera secuestrada por un asesino en serie y que tras su liberación no recuerda nada. Traducido por Rebeca Bouvier.

No me olvido, claro, de la descarga de Jöel Dicker. La Campana en catalán (traducido por Imma Falcó) y Alfaguara en castellano (María Teresa Gallego Urrutia) han apostado este verano por el nuevo thriller lleno de misterio sobre la investigación que veinte años atrás se hizo, al parecer de mala manera, del asesinato de toda una familia.
La desaparición de Stephanie Mailer. La desaparició de Stephanie Mailer.

Carmen Mola: La novia gitana

Carmen Mola: La Novia gitana. Barcelona: Alfaguara, 2018. 403 páginas.


Hay un grupo de policías en Madrid llamado la Brigada de Análisis de Casos, la BAC. Esta buena gente se dedica a investigar casos complicados que los policías normales no son capaces de desentrañar. No tiene comisaría  ni edificio oficial, es una pandilla medio secreta y algo chulesca. La jefa es la inspectora Elena Blanco, una adicta a la grappa y al karaoke de canciones italianas que vive destrozada por la obsesión de recuperar su hijo, secuestrado hace unos cuantos años en la plaza Mayor madrileña.
El resto del equipo está formado por un fornido policía serio y efectivo, una cachas muy mandona, una señora a punto de jubilarse que es un genio mundial de la informática y alguno más de relleno.
A la BAC le asignan la investigación del asesinato de una muchacha medio gitana que estaba a punto de casarse. El asesino se la ha cargado por el alambicado sistema de hacerle una trepanación en el el cráneo, introducirle unas larvas de moscas y esperar a que los gusanos se hartaran con su masa encefálica. ¿Un caso único de paciencia y sadismo? En absoluto, a la hermana de la víctima la mataron con idéntico sistema hace unos años, justo el día antes de casarse. Toma ya.
La cuestión es que el asesino de la primera víctima está en la cárcel condenado por unas cuantas décadas, así que, o tiene un imitador-acólito-admirador o la policía se columpió en la primera investigación.
Para añadirle un poco más de circunstancias extenuantes al caso, resulta que uno de los policías (no perteneciente a la BAC) que ha acudido primero al hallazgo del cadáver es un novato, subinspector Ángel Zárate para los amigos, cuyo mentor en el cuerpo no fue otro que el inspector Salvador Santos, el mismo que presentó las pruebas que acabaron metiendo en la trena al primer asesino. La jefa de la BAC dedice fichar para la brigada al inspector Salvador Santos para aprovechar 
1 su conocimiento del caso,
2 sus pocos escrúpulos a la hora de saltarse el reglamento y/o las leyes, 
3 sus ganas de mantener limpio el nombre de su protector (que anda un poco flojo de memoria debido a los achaques de la demencia senil) y 
3 sus capacidades sexuales, no extraordinarias, pero que suficientes para un rato de relax de tanto en tanto
En definitiva, que todos juntos, con las singulares habilidades (o incompetencias) del grupo, deben aclarar si hay uno o dos asesinos, desvelar los errores de la antigua investigación, desentrañar las razones del macabro procedimiento y de la obsesión por cargarse a las hijas casaderas de la misma familia. Se enfrentarán a  varios problemas, entre ellos que los testigos y sospechosos van cayendo como moscas (perdón por el mal gusto de la expresión) y así no hay quién tome declaración, y que cuanto pasó en el primer asesinato y en la pesquisa posterior está tan oscuro y complicado que es imposible utilizarlo para aclarar el presente.

Carmen Mola presenta una novela ideal para los que aprecien malos sádicos deformados por una infancia terrible pero capaces de engañar al personal en la vida cotidiana. Ideal también para quién no tenga ganas de romperse la cabeza construyendo la personalidad de los personajes, aquí el narrador indica lo que piensa cada personaje en cada momento y porqué piensa y actúa así. No hay lugar para interpretaciones. Un cuento con momentos gores perfecto para los que disfruten con giros de la trama no demasiado arriesgados pero que tampoco necesiten una base argumental  sólida. Una novela, en suma, para los que no hagan aspavientos ante la presencia permanente del narrador constructor y no les importe que haya contradicciones y simpleza en los personajes, para los que gocen con oscuras asociaciones macabras y anhelen los ritmos in crescendo sin demasiada velocidad y estén dispuestos a dejarse convencer por un final a tiros que tampoco es que vaya a causar un repunte de infartos de miocardio.

Carmen Mola es el seudónimo de una desconocida persona que ha conseguido que esta novela, su primera novela, sea vendida en varios países europeos con altos índices de lectura.

Claudio Giunta: Mar Blanco

Claudio Giunta: Mar Blanco. Barcelona: Alfaguara, 2018. 326 páginas. Traducción del italiano de Xavier González Rovira. Título original: Mar Bianco. Mondadori, 2015.


Alessandro Capace es un periodista freelance sin mucho éxito. Se dedica a la crítica de eventos culturales para varios medios. Se muere de hambre. Casado y con un hijo pequeño. Casado y a punto de separarse de su mujer, la hija de un potentado constructor florentino con estrechas relaciones con las altas dignidades católicas.
Capace está encantado de que le encarguen un reportaje sobre tres jóvenes florentinos desaparecidos en una isla del mar Blanco ruso. Enrico, Francesco y Fabio se apuntaron a una campaña de la Unesco para la restauración de un monasterio ortodoxo y sus valiosos iconos en el archipiélago de las Solovkí. No regresaron a su hogar en la fecha prevista y nadie sabe dar noticias, ni en Rusia ni en Italia, de su paradero.

Capace comienza por entrevistar a los familiares e íntimos. Lo único que saca en claro es que las relaciones entre el grupo de varones a los que frecuentaba el trío eran un tanto infantilabsorbente, nada inusual, en cualquier caso, entre la generación de treintañeros italianos.

Tras los primeros artículos Capace consigue fondos de uno de sus oprobiosos contratantes para investigar en el terreno el caso de los tres peterpanes. Desembarca en las Solovkí junto a la traductora, Julia, una antigua añoranza sentimental-sexual de Capace a la que ha conseguido reclutar ahora que esta ha dejado a su distinguido marido. Allí conoce a los pintorescos personajes de aquellas latitudes: los regentes del único hotel: Pavel y Lila; los monjes del monasterio -el pope que parece tener un interés no espiritual en las valiosas obras que custodia y el padre Stefan, un gigante que parece saber más de lo que cuenta-; el loco Valentin, deforme e incapaz de hablar, pero con una resistencia física incomparable y una capacidad plástica asombrosa, y su madre, que vive en la miseria y sólo está interesada en el bienestar de su hijo. Y el jefe de la isla, de todo el archipiélago, Filippov. Los Filippov tienen el poder real sobre aquellas tierras de turba y roca desde hace décadas: tanto cuando el promontorio malvivía de la pesca y la minería como cuando se convirtió en un terrible gulag soviético o incluso ahora, después de la época soviética, en la nueva Rusia.

Capace no desentraña la desaparición del trío italiano, pero consigue volver a Florencia con un jugoso botín: el diario que Enrico escribió sobre la campaña y unos enigmáticos dibujos que el tarado Valentin considera un tesoro. A partir de estos documentos Capace debe reconstruir los últimos días de Enrico, Francesco y Fabio, entonces será consciente de las fuerzas brutales del pasado que han vuelto a manifestarse.

Claudio Giunta construye su thriller apoyándose en los documentos con los que va tropezándose su protagonista. Capace es un profesional de la escritura, un periodista acostumbrado a trabajar con textos, a buscarlos e interpretarlos, así que la manera en que estos van a apareciendo y cómo van revelando su verdadero significado es lo mejor de la novela: artículos de prensa, viejos documentales, dibujos simbólicos, diarios, cartas... todo un arsenal de hallazgos que sirven para construir la trama.
El periodista Capace cuenta en primera persona sus pesquisas entre la alta y media sociedad florentina: las corrupciones habituales entre los acomodados, la ineptitud de los profesionales, la falta de valores sólidos a los que referirse, la eterna juventud sin compromisos y la diferenciación de roles de género. Y aprovecha su viaje al remoto archipiélago ruso para mostrar la crueldad de un pasado de masacres y aniquilación de los diferentes que hoy en día todavía se refleja en un odio brutal hacia los inadaptados o los distintos.
Giunta nos ofrece la visión de dos sociedades diferentes, las dos con tremendos defectos a enmendar, una más directa y brutal, la otra más sibilina y sofisticada, pero en ambas sufren los pobres y los débiles y el poder está en manos de una élite que lucha por no perderlo.



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Claudio Giunta, Turín, 1971. Profesor de literatura italiana y de didáctica de la literatura en la Universidad de Trento. Ha sido profesor visitante en las universidades de Chicago, Tokio, Sidney y Rabat. 
Ha publicado en Italia numerosos ensayos sobre literatura y arte.
Mar Blanco es su primera novela.