Eddie Little: Un día más en el paraiso

Eddie Little: Un día más en el paraíso. Barcelona: Sajalín, 2019. 408 págs. Traducción del inglés (USA) por Javier Lucini. Título original: Another Day in Paradise. London: Jonathan Cape, 1997.


Bobbie Prins tiene catorce años. Buena planta, voracidad lectora, poco interés por la educación reglada, mucha necesidad de afecto y sexo y una desmesurada afición a cualquier tipo de drogas. Para mantenerse él y a su novia Rosie, una portorriqueña poco mayor que él, Bobbie da pequeños golpes reventando máquinas tragaperras y cosas por el estilo.
A Bobbie no le importa utilizar la violencia si es necesario. O lo que es lo mismo, está dispuesto a encajar una paliza de vez en cuando. Y eso es lo que le ha pasado en su último pillaje. Le han dado por todos lados.
El tío de algo parecido a un amigo le auxilia cuando lo encuentra maltrecho. El tipo en cuestión se llama Mel, un enorme trozo de ser humano, exmédico militar que vive también del latrocinio y del trapicheo a mediana escala.

El interés de Mel por Bobbie va más allá de las exigencias del juramento hipocrático y lo acoge para formarlo en el mundo del hampa y enseñarle las técnicas más avanzadas del saqueo de los años setenta.

Bobbie, Rosie, Mel y Sid (la talentosa novia de Mel) recorren Chicago, Denver, Indianápolis y la costa oeste dando golpes y alquilando sus capacidades al mejor postor. Bobbie conocerá a personajes singulares, como el traficante de armas-reverendo James Cook, o el gánster loco por los coches tuneados Billy Huesos, o el sociópata Jewels, forrado de oro y piedras de la cabeza a los pies.

Bobbie y Rosie pasan su juventud entre los atracos y los robos, las huidas y la dilapidación de los botines conseguidos: fiestas y hoteles lujosos. La dependencia de la heroína de la pareja es cada vez mayor y no desprecian cualquier otro estupefaciente que caiga en sus manos. Bobbie mata los ratos libres con la lectura de libros filosóficos, con especial querencia por los existencialistas y rara vez se pregunta por el futuro.

Pero la vida va muy rápida para ellos, los momentos de gloria pronto se esfuman y los tiempos de miseria y muerte comienzan a ser cada vez más habituales. Sin haber llegado todavía a la mayoría de edad, Bobbie ya conoce la prisión de adultos, la muerte de los más queridos, las dentelladas de la abstinencia y el dolor del desequilibrio mental.

Eddie Little forma parte del pequeño grupo de escritores de novela negra que fueron profesionales del crimen. Delincuentes como Clarence Cooper Jr. o Edward Bunker dejaron espléndidas páginas inspiradas en sus vivencias y andanzas. Eddie Little no desmerece a los maestros. El protagonista de este Bildungsroman es un trasunto del joven Little y buena parte de los personajes son rememoraciones de colegas y conocidos.
El valor, por tanto, de la novela está tanto en el realismo y la veracidad de las acciones descritas como en la capacidad de Little para entrar en contacto directo con el lector: le explica su vida sin justificarse demasiado, mostrándose como un crío inmaduro, desamparado en ocasiones, enfrentado a un ambiente durísimo, cargado de responsabilidades y peligros que sus capacidades intelectuales y afectivas juveniles están muy lejos de poder soportar.
Un lenguaje directo, una sucesión de aventuras y situaciones críticas dotan a la novela de un ritmo rápido que mantiene la tensión. Los personajes secundarios son valiosos hallazgos que ayudan a interpretar las debilidades del muchacho delincuente.
La sangre fría con la que afrontan las tribulaciones y la ausencia de justificación de los actos de cada uno de ellos, con sus códigos y su ética cambiante, son reclamos para disfrutar de esta novela evocadora.

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Eddie Little, Los Angeles, 1955 - 2003.
Escritor y periodista, su temprana afición por la lectura y la escritura no le salvó de llevar una vida marginal, que le llevaron a la dependencia politóxica desde su infancia y a la delincuencia. Comenzó su primera novela a los veinte años mientras cumplía una de sus numerosas condenas.
En 1997 publicó Another Day in Paradise, que fue llevada posteriormente al cine, lo que le granjeó cierta popularidad. En 2001 publicó su segunda novela: Steel Toes y comenzó a colaborar con una columna semanal para el periódico LA Weekly, en la que entrevistaba a delincuentes y mostraba el inframundo criminal angelino.
Murió de un infarto a los 48 años.

Georges Pelecanos: El hombre que volvió a la ciudad.

George Pelecanos: El hombre que volvió a la ciudad. Barcelona: RBA, 2019. 299 páginas. Traducción del inglés (USA) por María Cristina Martín Sanz. Título original: The Man Who Came Uptown. New York: Mulholland Books, 2018.



Phil Ornazian, detective privado en Washington DC. Ornazian completa su sueldo con extorsiones a testigos y atracos a delincuentes, proxenetas y traficantes. Un poco de violencia no es problema ni para él ni para su socio habitual, Taddeus Ward, un expolicía a la cabeza de una oficina de cazarecompensas. 
Por expeditivos que sean sus métodos hay momentos en los que la banda requiere de un tercer hombre. Ornazian ha pensado en reclutar a Michael Hudson, un joven negro que acaba de salir de prisión. Hay una dificultad: Hudson no tiene la más remota intención de volver a la trena, es cierto que allí tuvo una pequeña epifanía lectora gracias a la labor de la bibliotecaria ambulante de prisiones, Anna Kaplan, pero está convencido de que podrá gozar mejor de su nueva afición al aire libre. No quiere más delito cutre con el que no sales de pobre. Prefiere trabajar de friegaplatos en un pequeño restaurante y avanzar con prudencia.
Pero Ornazian puede ser muy persuasivo. Puede hacer recordar favores e insistir en lo difícil que es la vida, económica y afectiva, para un exrecluso.
Hudson, Ward y Ornazian forman un trío contundente y efectivo, pero un pelín ambicioso. El último bocado es demasiado para ellos. Ningún delincuente está dispuesto a que le roben impunemente. Y el extraño trío va a tener que enfrentarse a las consecuencias de sus golpes.

La escritura de Pelecanos es muy ágil. Diálogos punzantes y capaces de caracterizar a los personajes en dos páginas o de mostrar sus cambios de humor o sus dilemas. Escenas de acción descritas con frialdad y sin adornos escabrosos. Todo para crear personajes rotundos, de muchas facetas, capaces de ser solidarios y cariñosos y también de dejarse llevar por una sociopatía destructora.
La maestría de Pelecanos está en su capacidad para explicar los conflictos sociales, el racismo, la desigualdad y la falta de oportunidades, la violencia, el culto al dinero, la falta de educación, la injusticia de las leyes..., a través de pinceladas, de escenas cotidianas que van envolviendo la acción. A partir de personajes creíbles con abundantes vicios, defectos y virtudes.
Prodigioso Pelecanos, y excelente novela El hombre que volvió a la ciudad. Una inteligente mirada a los valores del género negro. Es leer un clásico contemporáneo. Divertido y eficaz.


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George Pelecanos, Washington DC, 1957. Trabajó en diferentes y variados oficios hasta 1992, el año de publicación de su primera novela. Ha publicado 18 novelas ambientadas en Washington DC y ha recibido prestigiosos premios internacionales. 
Trabaja habitualmente en el mundo de la ficción filmada. Ha sido guionista de algunas de las las mejores series contemporáneas como The Wire o Treme.
Al español se han traducido algunas de sus novelas aunque muchas de ellas ya no se encuentren en el mercado.

Mejor que bien. Barcelona: Diagonal, 2002.
Ojo por ojo. Barcelona: Diagonal, 2003.
Música de callejón. Barcelona: Eds. B, 2004.
Revolución en las calles. Barcelona: Eds. B, 2005.
Drama City. Barcelona: Eds. B, 2008.
El jardinero oculto. Barcelona: Eds. B, 2009.
Sin retorno. Barcelona: Eds. B, 2012.
Lo que fue. Barcelona: El Aleph, 2013.

Jane Harper: Naturaleza salvaje

Harper, Jane: Naturaleza salvaje. Barcelona: Salamandra, 2019. 396 páginas. Traducción del inglés (Australia) de Ismael Attrache. Título original: Force of Nature. New York: Flatiron Books, 2018.


La empresa australiana Bailey Tennants tiene por costumbre enviar a sus directivos una vez al año de excursión a los bosques de Giralang Ranges, en las proximidades de Melbourne. La corporación trata de crear dinámicas de grupo o de que sus empleados demuestren dotes de mando o cooperación.
Este año ha desaparecido del grupo Alice Russell, una de las jefas financieras, y no hay manera de encontrarla en la peligrosa zona en la que es difícil sobrevivir más de unos pocos días sin agua ni comida.
Alice Russell había conseguido enviar una llamada fragmentaria con su móvil antes de quedarse sin cobertura al agente federal de la oficina de crímenes fiscales, Aaron Falk. Alice Russell había sido captada como topo por Russell y su compañera Carmen dentro de la empresa buscando unas facturas falsas por millones de dolares.
Las sospechas por la desaparición recaerían en los dueños de Bailey Tennants sino fuera porque en la zona en la que se ha perdido Alice fue hace unos cuantos años el escenario de los crímenes de un psicópata local especializado en senderistas, cuyo siniestro recuerdo sigue presente.
Falk y Carmen deben sacar toda la información posible del grupo de mujeres que acompañaban a Alice cuando desapareció para continuar su investigación sobre el posible fraude de Bailey Tennants y encontrar pistas, junto a los policías locales de Giralang Rangers, que les lleven a encontrar a la extraviada oficinista. Cada hora que pasa será más difícil encontrarla con vida.


La primera novela de Jane Harper, la espléndida Años de sequía, tenía como protagonista al paisaje del desierto australiano. Allí Harper unía el tormentoso pasado del agente Aaron Falk con los rigores del terreno desértico. En esta Naturaleza salvaje, Harper utiliza la misma fórmula. Aquí enfrenta a cinco mujeres (demasiado poco preparadas, la verdad) a un abrupto terreno montañoso y boscoso. Las comodidades urbanas de la alta clase australiana contrapuestas a los rigores de vida salvaje.
Harper intercala los capítulos de la acción de búsqueda e investigación del crimen financiero del presente con los capítulos en el pasado en los que se va narrando la historia del grupo de mujeres vagando por los montes. La selva les obligará a mostrar sus verdaderos caracteres.
Estos son los dos valores principales de la novela: la doble acción en el presente y en el pasado y el escenario salvaje que permite dibujar rasgos de los personajes que la vida cotidiana les permite mantener ocultos.
Si en Años de sequía la estrecha relación de Falk con el desierto australiano y su implicación en el caso que investigaba era la columna que sostenía el interés de la novela, aquí las escasas atribuciones de su cargo policial hace que su personaje tenga un papel secundario que no puede estructurar la acción.


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Jane Harper, Manchester (UK), se trasladó a los ocho años a Australia. Estudió inglés e historia en las universidad de Kent. Tras licenciarse trabajó como periodista en varios periódicos del Reino Unido y de Australia.
Años de sequíaThe Dry, Barcelona: Salamandra, 2018, es su primera novela, por la que ha recibido varios premios.
Naturaleza salvaje. Barcelona: Salmandra, 2019.
The Lost Man, New York: Flatiron Bokks, 2019.


Haylen Beck: Sin dejar rastro

Beck, Haylen: Sin dejar rastro. Barcelona: Salamandra, 2019. 350 páginas. Traducción del inglés de Patricia Antón de Vez. Título original: Here and Gone. Crown Pub Inc, 2017.


Audra Kinney sufrió tortura psicológica por parte de su marido (y alguna que otra paliza). La alcoholizaba y drogaba para tenerla controlada. Estaba tan colocada que apenas recuerda los primeros años de vida de sus dos hijos, Sean y Louise, de once y seis años de edad.
Hace unos días Audra comprendió que debía escapar de aquel horror. Metió a los niños en el coche y emprendió una huida hacia el incierto refugio de una amiga en la costa oeste, a miles de kilómetros de Nueva York.
Cuando Audra llega hasta Silver Water, un moribundo pueblucho minero de Arizona es detenida por el sheriff Elder, acusada, sin justificación, de posesión de marihuana. La pesadilla acaba de comenzar.

Audra es separada de Sean y Louise y encarcelada; cuando pregunta por sus hijos el sheriff y su ayudante le aseguran que en su coche no había ningún niño, tan solo rastros de sangre y ropa destrozada.
La policía del condado y la gente del FBI sospechan que Audra ha asesinado a sus hijos y los ha enterrado en algún lugar del desierto. Todo es una jugada del sheriff Elder, quiere vender a los niños a unos millonarios pederastas que son capaces de pagar muchísima plata por mercancía en buen estado. Pero Audra no tiene manera de convencer a los investigadores del complot.
En su ayuda llega Danny Lee, un hampón justiciero al que le pasó lo mismo: su hija desapareció y su mujer fue inculpada. Ella acabó suicidándose por la ansiedad terrorífica que le sobrevino.
El juego está claro: Audra y su aliado deben encontrar a los niños en las inmensas extensiones de las montañas de Arizona cuanto antes: el tiempo apremia ya que la pequeña Louise tiene una salud quebradiza y el sheriff Elder es un asesino nato dispuesto a llegar hasta el final sin reparar en consecuencias. Y el FBI sigue investigando de cerca a Audra, y su marido ha venido al pueblo para echarle a la prensa encima y para ofrecer una jugosa recompensa para quién demuestre la culpabilidad de Audra.

Haylen Beck ha conseguido dotar a este thriller de un ritmo rapidísimo, siempre pasan cosas y cada giro está bien ensamblado en la trama general, con lo que consigue esa apariencia de verosimilitud necesaria para empatizar con los protagonistas.
Personajes bien construidos, mostrando las fisuras de los fuertes y las intimidades y las razones de los crueles. Es una de las bazas de la novela. El mal que nos ronda proviene de nuestro entorno, de nuestras incapacidades afectivas y nuestro egoísmo sociopático. Nuestra día a día cotidiano puede convertirse en un infierno aunque todo parezca ir bien.
Y el segundo logro de la novela de Beck: los personajes en apariencia más frágiles demuestran una capacidad de inventiva y una valentía que les permite transformarse en los héroes de la historia: mujeres apalizadas, madres llevadas a la locura, niños separados de la protección paterna.
Un solvente thriller para leer de un tirón.

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Haylen Beck es el seudónimo de Stuart Neville, Armagh, Irlanda del Norte, un escritor de novela negra aclamado y galardonado internacionalmente. Neville, que ganó el premio al mejor libro del año en la categoría de thriller/misterio de Los Angeles Times por su serie sobre la detective Serena Flanagan, situada en Belfast, y que fue nominado al Edgar Award, ha aparecido en las listas de mejor escritor del año de numerosas publicaciones, entre ellas The New York Times, Los Angeles Times y The Boston Globe. Sus novelas firmadas como Haylen Beck tienen lugar en Estados Unidos y están inspiradas por su amor al género negro norteamericano. Los derechos de traducción de Sin dejar rastro se han vendido a más de una decena de países.
Stuart Neville tiene dos novelas traducidas al castellano:
Complicidad. Barcelona: Plata, 2011.
Los fantasmas de Belfast. Barcelona: Plata, 2010.


Don Winslow: La Frontera

Winslow, Don: La Frontera. . Madrid: Harper Collins, 2019. 957 páginas. Traducido del inglés (USA) por Victoria Horrillo Ledesma. Título original: The Border, Samburu Inc.


Después de luchar durante décadas contra los clanes sudamericanos de traficantes de drogas Art Keller, agente de la DEA, vuelve a los Estados unidos. Sus últimas acciones contra los cárteles mexicanos han sido tan sucias que se ha ganado la confianza de los políticos republicanos (saben tanto de él que podrán manejarlo a su antojo). Art Keller es nombrado director de la DEA.
Pero Keller no está dispuesto a dejarse mangonear. Tiene clara su estrategia para acabar con el tráfico de heroína, la vieja droga que ha vuelto a convertirse en el azote de los USA. Keller aboga por la legalización de la droga y por atacar a las fuentes de blanqueo de dinero de los traficantes. El problema es que eso le enfrenta a los intereses económicos blindados, protegidos por los políticos del congreso.
Además, un nuevo presidente ha llegado a la cabeza del estado americano, un histrión ultraproteccionista que quiere levantar un muro en la frontera mexicana y que no está dispuesto a oír ni a apoyar a Keller.

En México la Paz Sinaloa, consecuencia de la victoria de los Barrera sobre otros cárteles ha concluido. Los hijos de los antiguos jefes narcos han vuelto a las armas dispuestos a destruirse. Uno de los principales traficantes ha cumplido veinte años de condena y quiere recuperar lo que es suyo, y cobrarse los intereses. Rafael Caro ha vuelto a México a sacudirlo todo y no olvida quién fue el responsable de que pasara dos décadas en una prisión yanqui de alta seguridad aislado del mundo: Art Keller.
El antiguo agente de campo y ahora director de una de las agencias más poderosas del gobierno federal tiene un doble frente abierto: debe desenmascarar las conexiones económicas de los poderosos estadounidenses con el tráfico de drogas y debe volver a descabezar la hidra eterna de los cárteles: dos frentes que no solo se toleran sino que se alimentan el uno y al otro. Y que tienen otra cosa en común: quieren a Art Keller muerto.

Cierra Don Winslow el deslumbrante ciclo de la historia contemporánea del tráfico de drogas en América con esta novela. La Frontera tiene los mejor del Poder del Perro y El Cártel. Vuelve el narrador a fijar su atención en una plétora de personajes, cada uno de ellos una cara o una víctima del tráfico ilegal de drogas.
Ahora Winslow da la voz a los pequeños criminales cuya única forma de supervivencia es el trapicheo, y a los yonquis, despreciados por la sociedad y la política. Y a los niños inmigrantes, perseguidos por las maras y otras bandas y por los aparatos de represión de los movimientos fronterizos (auténticos negocios privados en los USA) y otra vez a los periodistas, asesinados, apaleados en México y mangoneados por el poder en el vecino del norte hasta convertirlos en caricaturas a ellos y a su oficio.
Y en esta última entrega Winslow ha decidido denunciar a Donald Trump y su abyecta cohorte reflejándolo en el personaje del presidente norteamericano de su novela, no hay interés en acabar con el tráfico de drogas, sino en mantener viva una guerra que produce enormes dividendos económicos que benefician a los millonarios dispuestos a dejarse corromper. Y dice Winslow que estos lo tienen muy fácil con la nueva administración.

Hay mucha tragedia en esta soberbia trilogía, obra maestra de la novela policial del siglo XXI, decenas de tramas armadas con habilidad para mantener la atención del lector y que la concentración no se diluya.
Winslow es un maestro y estas tres novelas pasarán a ser un documento lúcido de cómo vivimos durante el siglo XX. Esperemos que los lectores del futuro crean que todo esto es solo una imaginativa creación de un escritor bien dotado.

Don Winslow, New York, 1953. Estudió historia de África y periodismo en la Universidad de Nebraska. Vivió durante mucho tiempo en Sudáfrica antes de instalarse en Nueva York, donde trabajó como regente de salas de proyección de cine y como detective privado para acabar dedicándose en exclusiva a la escritura de novelas policíacas.

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De sus dieciocho novelas se han traducido las siguientes:
El poder del perroBarcelona, Random House, 2008.
El invierno de Frankie MachineBarcelona, Roca editores, 2010.
L'hivern de Frankie Machine. Barcelona, Columna, 2010
SalvajesBarcelona, Roca editores, 2011.
Muerte y vida de Frankie MachineBarcelona: Reservoir Books, 2011.
SatoriBarcelona, Roca editores, 2011.
El club del amanecerBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
Los reyes de lo coolBarcelona: Reservoir Books, 2012.
Un soplo de aire frescoBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
La hora de los caballerosBarcelona: Roca ediciones de libros, 2013.
Tras la pista del espejo de Buda. Barcelona: Reservoir Books, 2014.
En lo más profundo de la meseta solitaria. Barcelona: Reservoir Books, 2015.
El Cártel. Barcelona: RBA, 2016.
Corrupción policial. Barcelona: RBA, 2017.
La Fontera. Madrid: Harper Collins, 2019.

Habeas corpus: Nuevas incorporaciones a la banda

Sant Jordi se acerca y una interesante oferta de novedades de novela negra aparecen en las librerías. Desde reapariciones largamente esperadas y continuaciones de sagas hasta nuevas apuestas. Las novelas basadas en hechos reales e investigaciones periodísticas, True Crime vamos, también aportan interesantes incorporaciones.
Empiezo por la tercera parte de una saga con éxito  mundial. Don Winslow, un autor cada vez más reconocido or los críticos literarios, entrega el final de su epopeya sobre el tráfico de droga en América. Después de El poder del perro y El Cártel, aquí está el contundente La Frontera. Sin duda, un ambicioso y logrado trabajo, el agente Art Keller lo ha visto todo y cada éxito en su lucha contra el narcotráfico solo ha sido el fin de un capítulo de un libro inacabable. Ahora ha llegado a la dirección de la DEA, pero no parece que la estupidez del gobierno norteamericano le proporcionen las armas adecuadas para acabar con la nueva-vieja droga que asola el país, la heroína. Te deja sin aliento. Edita Harper Collins la traducción de Victoria Horrillo Ledesma.



Tres autores que no suelen faltar a la cita primaveral: Petros Markaris, Donna Leon y Andrea Camilleri.
Empezando por el último, el venerable y prolífico autor siciliano vuelve para @Salamandra_Ed (castellano, traducción de Carlos Mayor) y Edicions 62 (catalán, Pau Vidal) con El Carrusel de las confusiones / La roda dels equívocs. Un caso de varios secuestros mediante cloroformo en los que a los secuestrados no parecen haberlos agredido en absoluto ¿O sí?
La venetoamericana hace que el noble suegro de Brunetti le demande que investigue las presiones que un marchante de arte español afincado en Venecia, homosexual y rechazado por su familia, está recibiendo por su relación con su joven pareja. Para Seix Barral lo ha traducido Maia Figueroa Evans: En el nombre del hijo y para Edicions 62 al catalán Núria Parés Sellarés: En nom del fill.

Y el tercero, el griego Petros Markaris, presenta a su Jaritos haciéndose cargo de manera interina de la dirección de la policía ateniense mientras la muerte de un ministro causa una auténtica conmoción en Grecia. Lo ha traducido para Tusquets Eris Marina Samará Spiliotopulu: Universidad para asesinos y al catalán, Montserrat Franquesa Gòdia: Universitat per a assassins.



Aunque no sea una novela es imprescindible hacerse con la biografía de uno de los pilares del género. Nathan Ward: Un detective llamado Dashiell Hammett, un gran trabajo sobre la agitada y azarosa vida del gran escritor (y detective). Lo ha traducido Eduardo Iriarte para RBA.








Todo un clásico recuperado por, como no, Siruela. Frédéric Dard: El montacargas. Se trata de una jugosísima novela en lo mejor de la novela negra francesa. Escrita a principios de los 60 entrelazando lo más destacado del hard-boiled y del existencialismo francés. La historia de un expresidiario reciente al que una inquietante mujer le invita a subir a su apartamento utilizando el montacargas... Lo ha traducido Vanesa García Cazorla.




Otro clasicazo imperdible que hacía tiempo que no se encontraba, de nuevo disponible gracias a la reedición de Navona. Eric Ambler: Epitafio para un espía. Se trata de una de las novelas favoritas de los grandes escritores del género ya que Ambler dotó de calidad literaria a las novelas de espías con sus trabajados tramas y personajes. En este caso ambientada en los inicios de la segunda guerra mundial. Del inglés la ha traducido M. Pais Antiqueira. Alexis Ravelo (al que pronto leeremos en Siruela) se ha encargado de la introducción.





Qué decir de Ingrid Noll. Hay que reivindicarla por su ironía y su capacidad de explicar toda una época en una novela. Aquí una anciana explica a su nieta, como si fuera una Sherezade sus múltiples aventuras de juventud, marcada por un turbio episodio de espionaje en la República Federal Alemana. Ingrid Noll: Uno menos. Publica Circe la traducción de Lidia Álvarez.




Para la novela de gran calidad siempre se puede confiar en el olfato de los editores de Sajalín. Aquí ofrecen la tercera entrega de las novelas escritas por el periodista irlandés Gene Kerrigan: El coro de medianoche. Ana Crespo Bordes ha traducido esta historia en la que el protagonista es un veterano y duro policía de la Garda Siochána que es tan temido por delincuentes y cuanto odiado por algunos de sus compañeros, que lo consideran un traidor por haber denunciado a otros policías. Formidable.


Una factoría a todo vapor es la que manejan los suecos Hjorth & Rosenfeldt. Aquí está su último producto, la sexta parte de la serie Bergman, las aventuras del cínico psicólogo criminal de cuyas andanzas interesa tanto los pormenores de cada investigación como las borderías que va dejando a todo el que se acerca (sobre todo compañeros y familiares). En Mentiras consentidas (Pontus Sánchez Giménez para Planeta) / Mentides consentides (Cristina Sala Pujol para Columna) Bergman está apartado de la Unidad de Homicidios, pero una serie de asesinatos le obligarán a demostrar sus extraordinarias capacidades.




Entre los descubrimientos destaco la primera novela editada en España de una autora colombiana con cierta trayectoria en su país. Melba Escobar: La Casa de la Belleza. Una novela negra que denuncia la sociedad clasista bogotana a través dela historia de una joven que abre un establecimiento de belleza en la capital y se especializa en la atención a próceres. Eso le permite tener acceso a información clasificada y con la que puede investigar la muerte de una de sus clientas. Lo ha editado Seix Barral.


Y también una autora nueva que presenta un thriller de los de poner los pelos de punta. Sandrine Destombes ha creado un pueblo en el sur de Francia en el que hace mucho años apareció asesinada una niña, hermana gemela de otro niño secuestrado. Ahora vuelven a desaparecer menores y el ambiente es tétrico. El doble secreto de la familia Lessage para Reservoir books tradujo María Teresa Gallego Urrutia y para Rosa dels Vents Maria Cirera i Delgado al catalán: El doble secret de la família Lessage.


Para quien disfruto con La novia gitana será una buena noticia que la misteriosa Carmen Mola haya entregado nueva novela: La Red Púrpura. Investigación de la inspectora Blanco sobre un grupo de videoasesinos que utilizan la Deep Web para propagar sus brutalidades. Mismo personajes con la misma tensión macabra. Editado por Alfaguara.





Si alguien todavía no lo tiene no puede dejar pasar este tesoro. La tercera novela del inspector Leo Caldas. Domingo Villar: El último barco. No hay mucho que añadir a que es de las mejores novelas del año. Editado por Siruela.







Y novelón para difrutar mucho, el nuevo de Andreu Martín: Tothom et recordarà. Todos te recordarán, traducido para Alrevés por Esther Rubio Muñoz. Ambientado en el barrio del Raval en las semanas posteriores a los atentados de las Ramblas, es una denuncia de las mafias y de la degradación ciudadana de la ciudad de Barcelona. Qué gusto que Martín no ceje.




No nos olvidemos de la nueva novela de Philip Kerr que murió el año pasado dejando una obra de calidad en la que destaca su famosa serie protagonizada por el incombustible Bernie Gunther. Esta es la última entrega cronológicamente hablando de su personaje, pero todavía queda una precuela que disfrutaremos más adelante. Philip Kerr: Laberinto Griego. Aquí haciéndose pasar por investigador de seguros se acerca al accidente de un yate en la costa griega cuyo dueño es un exnazi. El barco parece haber sido expropiado a un judío en los asesinos años nacionalsocialistas. La traducción para RBA de Eduardo Iriarte.






También de la escudería RBA el inefable Harlan Coben: Factor de riesgo. Aquí presenta una trama asesinatos en medio de las últimas pruebas clínicas para sacar a la luz un medicamento que acabará con una de las peores plagas del siglo XXI. Los intereses de la industria farmacéutica contra el trabajo honesto de la mayoría. Lo ha traducido del inglés Francisco González Corrugedo.




Y junto a un consagrado, una nueva apuesta del thriller escandinavo, aunque escrito en inglés de los USA, Stina Jackson: Carretera de Plata. La historia de un padre que desde hace años dedica sus vacaciones a buscar a su hija desaparecida en las carreteras yanquis. Este año otra adolescente ha desaparecido en las mimas circunstancias... Traduce Elda García.




Alfaguara edita también un thriller tecnológico (con perdón) de la mano de Julian Gough: Conexión. En un futuro próximo una madre que comprueba cómo afectan las tecnologías a su hijo autista mientras ella investiga en un proyecto que puede poner en peligro la seguridad nacional. Buenas críticas internacionales. Veremos. Ha traducido Manuel de los Reyes del inglés.








Entre los varios true crime en auge os recomiendo la traducción de Gabriel Cereda Oyón de Helter Skelter. La verdadera historia de los crímenes de la familia Manson, de Vincent Bugliosi y Curt Gentry. Todo un referente de este subgénero para poner los pelos como escarpias que por fin ve la luz gracias a Contra.
Y también recomendable la investigación que sobre los papeles que dejó Stieg Larsson sobre el asesinato del primer ministro Olof Palme ha realizado Jan Stocklassa: Stieg Larsson, el legado. Ritmo y buenhacer en este trabajo meticuloso. Lo ha traducido al español Pontus Sánchez Jiménez para Roca y Marc Casanova al catalán para Ara llibres.







Y de guinda, dos novedades en catalán que llaman con fuerza la atención de los atisbadores santjordinos. Marc Pastor: Els àngels em miren, editado por Amsterdam. El cabo dels mossos Abraham Corvo se enfrenta a oscuras fuerzas antiguas que parecen estar provocando muertes rituales en una Barcelona llena de maleficios.
Y la segunda es el Premi Crims de Tinta, también con fuerzas sobrenaturales, presagios, ancestrales maldiciones y clima tenebroso. También con mossos d'esquadra enfrentados al infierno, pero esta vez en la Vall Fosca. David Marin: Purgatori. La Magrana.




Entrevista a Carlos Zanón

Hace unos días pasó por la librería La Central del Raval Carlos Zanón, aproveché para hacerle un puñado de preguntas sobre su última obra: Problemas de identidad.




Paraffin Test: Hay una larga tradición de escritores que revisitan personajes creados por otros autores. Es el que lo tú has hecho con Carvalho, el personaje de Vázquez Montalbán. Supongo que esto tiene el problema de la comparación con el original, pero imagino que también tiene ventajas. 


Carlos Zanón: En realidad no me planteé nada de esto. Yo uso mis referentes, que muchas veces son musicales. Me acuerdo de Bowie cuando era incontestable e hizo un disco de versiones, o de los Smiths que no hacían videoclips o que no querían salir a la portada...
En la literatura siempre hay una inercia conservadora: “no hagas esto, esto solo lleva problemas...” Yo siempre pienso que es a la inversa, que la creación es riesgo y juego, no tener miedo. Me metí en esta novela porque pensé que podía ser divertido. Tuve presente otro referente que no es del mundo de la novela, Cristopher Nolan y su Batman. Un personaje que parecería ser el protagonista y el Jocker que era un personaje secundario, ahora ¿quién se atrevería a decir esto?
En las novelas somos mucho más conservadores que en el cine o en la música, especialmente en la literatura española, por eso pensé que podía hacerlo; que podía ser divertido, que me permitía hacer cosas que no había hecho nunca: hacer un policial en primera persona y trabajar con otra ciudad. También me gusta mucho hacer cosas que la gente no espera.

Como referente literario pensé en Banville, que evidentemente está a otro nivel del que estoy yo: tiene tanto prestigio entre las letras inglesas que a veces también tiene ganas de jugar. Nadie puede decir que el Banville haya recreado el Marlowe de Chandler con un objetivo comercial, sino que lo hizo para divertirse, para probar cosas. Con esta idea he trabajado con Carvalho, que muy bien podría ser como un Indiana Jones, he pensado mucho en los cómics: cambian los guionistas, los dibujantes, una época te gustan más y otras no tanto. Hace dos generaciones que Carvalho no conecta con la gente joven, mi hijo empezó a leer Sherlock Holmes por la serie de la BBC. Conectas porqué  aparece Moriarty escuchando Stayin’ Alive. En este sentido, Carvalho es un personaje muy potente porque está hecho de materiales imposibles: comunista y agente de la CIA... Tenía claro que era hacer una novela de Pepe Carvalho, no una novela de Vázquez Montalbán.


PTest: El relato empieza con un recurso muy cervantino: el personaje sabe que ha sido utilizado por un autor como protagonista de sus novelas: a Quijote le divierte mucho  verse convertido en un personaje literario. En este caso no sé si Carvalho está tan contento como don Quijote

Carlos Zanón: Sí, es una manera de marcar el punto de partida al lector, me parecía la mejor manera de empezar la novela y que los lectores dejaran ya de lado la relación de Carvalho con Vázquez Montalbán, ya te digo que en ningún momento este libro trata de cómo lo hubiera escrito Vázquez Montalbán.


PTestSupongo que has hecho una relectura de los libros de Vázquez Montalbán. ¿Cómo los has encontrado ahora?

Carlos Zanón: La verdad es que he tenido más impresiones positivas que negativas. Por ejemplo: en los libros que lees en el momento en el que salen pones unas expectativas, una ansiedad que a veces lleva a la decepción. Con el Carvalho pasaba, leías El premio o El Balneario y decías ¡puf! En cambio ahora lees El Balneario y, vale, es una boutade pero está muy bien. A mí me han gustado, aunque no niego que hay libros más flojos que otros, quizás un poco hechos con el piloto automático, pero también te encuentras libros como Quinteto de Buenos Aires, con los que intentó volver a hacer una novela potente o los primeros: Los pájaros de Bangkok, Los madres del Sur, Tatuaje... son muy buenas novelas negras. Incluso en las novelas más flojas siempre te encuentras páginas de literatura; hay un fragmento de El delantero centro... que habla de unos yonquis y hace una descripción buenísima, habla de cómo viven, la relación que tienen... es un gran escritor. En resumen, podría decir que lo he pasado mejor de lo que recordaba.


PTestTú que tienes este mirador como director de la BCNegra, nos podrás decir cuál es la relación de los escritores extranjeros con Carvalho.

Carlos ZanónEvidentemente, Carvalho no representa para ellos lo mismo que para nosotros, y eso que aquí tampoco es que sea el fenómeno francés de Simenon. A pesar de ello, para los escritores sí que está presente Carvalho porque ha creado la pauta del resto de personajes de novela negra del Mediterráneo, el hedonismo y el compromiso político han influido poderosamente en todos los autores: Jean Claude Izzo, Markaris, Camillieri, Donna Leon y tantos otros, ya sea para intentar hacer una cosa parecida en su marco territorial o bien para hacer lo contrario. Yo creo que Carvalho marcó toda la novela negra mediterránea, por eso es tan importante. Al menos lo conocen de nombre, no sé hasta qué punto lo han leído.


PTestPepe Carvalho en primera persona: es un personaje que como muchos de los tuyos está navegando continuamente, buscando algo sin saber exactamente el qué, moviéndose en este mundo líquido, se investiga a si mismo y es incapaz de expresar el afecto o de aclarar sus sentimientos. 

Carlos ZanónSí, creo que eso está muy bien visto. Probablemente yo soy así. Nunca he podido conectar de una manera potente con la gente; siempre  he tenido muy buena relación pero nunca me he enganchado. Creo siempre que todo es muy relativo; tengo la sensación de que estás viviendo en un lugar con una persona, pero podrías estar perfectamente bien en otro lugar, esta sensación de que todo depende de ti, de cómo estás y de lo que aportas para que las cosas funcionen. Esto hace que cuando tengo que crear un personaje esté a la deriva. Creo que si eliges, estás decidiendo, rechazando otras posibilidades, son personajes que siempre están intentando entender qué se les pasa y probablemente no les gusta lo que encuentran.
Alguien dice: "Si usted se queda aquí sabrá quién es.." De acuerdo, pero quizás no quiero quedarme aquí. Este planteamiento funciona mucho como motor de mis personajes, se mueven para buscar cosas y hacen preguntas en el lector. Muchos de los personajes que me gustan son los que buscan una cosa que no saben que han perdido o que no tienen, la literatura es esto: encuentras la verdad en medida que vas escribiendo.  Hay gente que tiene las cosas muy claras pero hay otra gente que, a medida que habla, va encontrando cosas. Escribir es esto, encontrar fragmentos de una cierta sabiduría.


PTest: No me parece que Carvalho esté interesado por la investigación que está haciendo, especialmente por el resultado ni por la verdad, sí que quiere llegar a un cierto entendimiento, pero no en la verdad.

Carlos ZanónHay una cosa presente en todos los Carvalhos: Carvalho siempre busca la verdad y la verdad es decepcionante. Pongo un ejemplo de un típico caso de Carvalho: su socio lo engaña y mete la mano en la caja. ¿Y qu hago ahora? Esto no es mi problema, usted ya sabe la verdad y tiene dos maneras de solucionarlo: despedir a este socio suyo o mirar para otro lado. Siempre es igual. Carvalho sí que tiene una intención de encontrar la verdad pero sabe que esta verdad no lo salvará de nada, ni lo iluminará.


PTest: Me parece que es uno de los temas clásicos de la novela negra: la inadaptación del investigador, que es el que da la perspectiva sobre el mundo social y hace posible su descripción y la crítica.
En este caso vemos en Carvalho  la incapacidad de encontrar nada sólido, de querer, de mostrar sus sentimientos tal como son.

Carlos ZanónSí, por ejemplo con Biscuter. Le da rabia que dentro de su simplicidad encuentre un agujero en la vida que sea su agujero propio. Biscuter, en el fondo, tiene más capacidad de adaptación que él, y esto le da rabia. Cómo si te encuentras un amigo que se ha casado y ves que ha encontrado su lugar en el mundo, aunque tú pienses que su pareja es una persona horrible. Por eso me gusta que Biscuter se enfrente a él: la persona popular ante el sofisticado e intelectual.


PTestOtra cosa de la novela que me ha interesado mucho es esto de que no esté cerrada temporalmente ni por delante ni por detrás; es un trozo de vida que acaba justamente antes del atentado de la Rambla que serán un drama por Barcelona.

Carlos ZanónNo solo por el atentado; si el atentado hubiera estado como el de las Torres Gemelas, que generó que la ciudadanía sacara tanto el patriotismo como los buenos sentimientos y la sensación de pertenecer a una comunidad, hubiera sido diferente.
Aquí, con un ambiente que ya estaba tan enrarecido, nuestra actitud y la de todo el mundo ante esto fue horrorosa. Desde el principio, unos y otros tuvieron más interés en ponerse la medalla, en decir que fue culpa del otro, que si la alcaldesa no ha estado a la altura... Fue terrible. Y en la manifestación posterior la gente estaba más pendiente de otras cosas, que puedo entender, pero no era el día: habían matado a personas únicamente por venir de visita a Barcelona.
Creo que la mirada de Carvalho, con todo esto, hubiera sido despiadada, y pensé que la novela tenía que cerrarla antes de que pasara todo, antes de las elecciones. Veía a Carvalho enfrentándose a la policía porque la gente pudiera votar, etc. Si pasaba esta frontera, Carvalho se habría tenido que posicionar de alguna manera, no habría podido continuar siendo el Rick del café de Casablanca.
Si lo miramos con perspectiva, quizás aquel momento es el fin de una determinada idea de sociedad, ni mejor ni peor. Creo que, a partir del atentado y del 1 de octubre, todo ha cambiado.
En el momento que ves una señora echada escaleras abajo por la policía, por mucho que esté haciendo una cosa ilegal, te tienes que posicionar. Y tampoco lo veo defendiendo en Waterloo a Puigdemont. Era muy complicado, si lo es para nosotros, que no tenemos que decir nuestra opinión en un libro, imagina un personaje de ficción....
Por lo que respecta a lo que decías de la temporalidad, a mí me gustan mucho las novelas, y creo que es una de las grandes influencias que tengo cuando escribo, de Raymond Carver: pulsamos eal play, pulsamos el stop, y ya está. Esto es el que ha pasado, y ahí hay un mundo. Todas las historias son trozos de vida que pasan entre el play y el stop, esto me sigue gustando mucho.


PTestQuería preguntarte por las voces de las muertas de Montjuic, la parte fantástica o más poética de la novela. Por qué pensaste en utilizar estas voces de las víctimas en la novela?

Carlos ZanónHabía una cosa que tenía claro que quería hacer con Carvalho. Cuando leo autores sudamericanos, me flipa mucho la libertad que se toman para poner lo que sea en sus novelas, sin pensar en el mercado; ya en Taxi lo quise hacer. Me alucinan los uruguayos, mexicanos, argentinos. También lo hacen los africanos: "esto no tiene nada que ver con la historia central pero hablaré sobre ello, y ahora hablaré de mi abuela, y este personaje que está muerto también hablará..." Me gusta mucho porque creo que con las series, las películas o la música lo aceptamos bien pero que la literatura es más de “usted ha empezado en primera persona, pues ahora tiene que seguir así...” ¡Pero es ficción, es una novela!
Quería escribir en primera persona, y también tenía ganas de hablar de los muertos. Con la historia de las prostitutas de Montjuic pensé que la manera de explicarlo, en lugar de hacer hablar a la periodista que aparece en la novela, es que ellas mismas lo explicaran. Es una manera de darles una voz, que expliquen ellas mismas qué es esto; me gusta también que ellas hablen de su propio código, de esta solidaridad entre las víctimas.
También estaban presentes, evidentemente, la Balada de Spoon River, Bolaño, Rulfo, estas lecturas que se te quedan en la cabeza.

Piensa, además, que era un libro por Planeta: empezamos a Madrid, con una tralla que te mueres, después que hablen muertas... pensaba llegar a un público mayoritario, pero quería hacerlo con mis cartas. Siempre he pensado que la gente es capaz de adaptarse a la comida que le ofrecen. Cuando yo era pequeño, mis padres, que no tienen estudios, veían Yo, Claudio, que era una serie de la BBC supercomplicada, y mis padres  estaban muy enganchados. Después si hacen Sálvame mi madre ve Sálvame, sin problema. La misma persona puede mirar las dos cosas. Yo creo que en la novela esto se ve: hay momentos que son tours de forçe narrativos para un público estándar, y la gente lo lee igual y funciona de maravilla. El capítulo de las prostitutas es un capítulo que la gente me dice que le gusta mucho, y eso que la gente no está acostumbrada a estos cambios.


PTest: ¿Y te quedas con ganas de hacer más Carvalhos?

Carlos ZanónPienso en Alicia Giménez Bartlett, que tiene algunos libros que no son de Petra Delicado, y que son buenísimos. Pero cuando creas un monstruo como Petra Delicado, que vende muchísimo, sobre todo en Italia, que es un dios, por mucho que hagas otros buenos libros y que lo intentes, es muy fuerte la atracción del producto que funciona muy bien a nivel comercial. Y en este caso es diferente porque Petra Delicado es su personaje, y pienso que si puedes vivir de un personaje tuyo es una suerte, pero en mi caso no es ni mi personaje.
Me lo he pasado bien y no me importaría de aquí 3 o 4 años hacer otro Carvalho; también he trabajado bien con Planeta, que era una cosa que no tenía clara, me han dejado toda la libertad. El que pasa es que creo que si yo hiciese un Carvalho, y otro Carvalho, y otro Carvalho, acabaría siendo el tío que hace los Carvalhos; y a mí me ha costado mucho publicar novelas, llevo 10 años y he picado mucha piedra, así que creo que tengo que proteger mi trayectoria. Pienso que, si no, sería un error. Acabas acercándote a la estrella de la muerte y te quedas bloqueado.
Me gustaría, si tuviera tiempo, publicar uno o dos libros más con Salamandra, y de aquí unos años hacer otro Carvalho, como una cosa con la que la gente conecta, disfruta y de la que tiene ganas.



Carlos Zanón: Carvalho: problemas de identidad

Carlos Zanón: Carvalho. Problemas de identidad. Barcelona: Planeta, 2019. 347 páginas.

Pepe Carvalho anda sufriendo de amores en Madrid. Se ha enamorado de Novia Zombie, la esposa de un importante político ministrable. Además de injurias psíquicas debidas al carácter inestable de la susodicha, la relación le está provocando un buen montón de lesiones corporales y dudas en la autoestima debidas a los encontronazos con los guardaespaldas del gerifalte celoso.
El trabajo que espera a Carvalho en Barcelona no será un bálsamo para su mal de amores. Por un lado, una vieja conocida le pide que investigue la muerte de la hermana y abuela de una amiga a la que ha acogido en su casa. Han sido asesinadas a golpes en su hogar y atracadas. La mujer, Amèlia, mantiene una doble relación con un mosso implicado en un grave caso de corrupción y abuso de poder y con un petimetre controlador bastante inquietante.
Por otro lado, la madre de una muchacha con carencias intelectuales que se dedicaba a la prostitución encarga a Pepe Carvalho que encuentre a su hija; cree que sigue viva aunque todos los indicios apuntan a que ha sido asesinada por el turbulento Gueño, un personaje del lumpen barcelonés que ya ha acabado con varias meretrices. Después las entierra en las faldas de Montjuïc,
Carvalho está más interesado en desvelar la verdad del primer caso y en consolar a la madre del segundo que en portar ante los tribunales a los responsables, pero eso no le salvará de poner en peligro su pellejo. Además, y a pesar de que todo le aconseja lo contrario, no puede dejar de regresar a la tóxica relación con Novia Zombie.

Carlos Zanón se ha servido del popular personaje creado por Manuel Vázquez Montalbán para volver a investigar sobre alguno de sus temas favoritos, a saber,  la fragilidad de las relaciones personales y la insatisfacción amorosa en estos tiempos líquidos. Ni Carvalho, ni Amèlis, la joven cuya familia ha sido masacrada, ni los novios de esta, ni Novia Zombie, ni las prostitutas... nadie, en definitiva, es capaz de hallar la serenidad sentimental, de quitarse de encima a sus parejas tóxicas e inapropiadas.
Para trabajar un personaje tan conocido Zanón ha optado por una estratagema metaliteraria, Carvalho habla en primera persona y sabe, como el resto de sus allegados, que Vázquez Montalbán escribió novelas inspiradas en sus casos (eso sí convirténdolo en un personaje más épico de lo que él se considera).
A partir de aquí, este Carvalho tiene vida propia, sigue siendo un azote de las hipocresías políticas y denuncia la falta de justicia y solidaridad de la sociedad contemporánea. Mantiene profundas dudas sobre la situación política contemporánea (la acción se sitúa en el verano de 2017, acabando justamente en la madrugada del 17 de agosto, el día de los atentados en las Ramblas de Barcelona) y continúa amparándose en el hedonismo para soportar la mediocridad -aunque tiene serias dificultades para la ingesta de alimentos sólidos, que no líquidos-.
Un Carvalho potente pero torturado, con profundas contradicciones e incapaz de expresar son solvencia sus sentimientos. Zanón prefiere dejar los finales de las pesquisas abiertos, la importancia no está tanto en empaquetar los misterios para ponerlos a disposición de la justicia, sino en mostrar a estos personajes deambulando en difíciles situaciones personales y sociales. Frágiles seres humanos capaces de las fechorías más insospechadas.



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Carlos Zanón, Barcelona, 1966. Se licenció en derecho y ha publicado varios libros de poemas, así como guiones y artículos de crítica literaria en diarios como El País. En la actualidad es el director del festival de literatura policíaca BCNegra.


Su producción de novelas:
Nadie ama a un hombre bueno. Girona: Quadrivium, 2008.
Tarde, mal y nunca. Barcelona: RBA, 2009.
No llames a casa. Barcelona: RBA, 2012.
Yo fuí Johnny Thunders. Barcelona: RBA, 2014.
Marley estaba muerto. Barcelona: RBA, 2015.
Taxi. Barcelona: Salamandra, 2017.
Ha ganado los premios Brigada 21, Valencia Negra, Salamanca Negra 2014, Novelpol 2015 y Dashiell Hammett 2015.