Jordi Soler: Pinches jipis

Jordi Soler: Pinches Jipis. Barcelona: Malpaso, 2016. 160 páginas.

el cómplice, Daniel Parellada Monreal @dparellada

Solo alguien con la distancia literaria de Jordi Soler podía llevar a cabo una novela negra tan disparatada, clásica y vanguardista, realista y loca al mismo tiempo. Porque Ciudad de México (para los que la conocemos solo literariamente) se nos aparece como precisamente eso: un monstruo inabarcable que devora personas, trabajos y días en los que puede pasar cualquier cosa. En Pinches jipis nuestro protagonista es el comandante Conejero, un investigador al que, años atrás, le desarticularon su unidad de casos especiales, porque sus superiores decidieron que requería de un retiro de desintoxicación severo. Aunque nunca se rehabilitó del todo, sigue liderando el cuerpo de policía del DF, porque no hay nadie que tenga su genio, su olfato, su diagnóstico, ni sus agallas. De perennes gafas de sol, gabardina y sombrero, el rudo pero sentimental Emiliano Conejero se enfrenta, hoy, a un despiadado asesino que estrangula a sus víctimas con medias de nylon azul, antes de vaciarles los ojos con una cucharita de café. Todo apunta a un locutor radiofónico de ultraderecha que está ganando popularidad a marchas forzadas gracias a que los asesinatos se producen a su alrededor, pero, por supuesto, nada es lo que parece, y el cincuentón Conejero solo podrá solucionar el caso con la encomiable ayuda de su comparsa extravagante: la novia de piernas largas, su pesado hijo gordinflón y adolescente Macabeo, sus subalternos la Vacota y el Espectro, y las siempre bienvenidas asistencias del güisqui Cutty Sark y algún gramo de cocaína. Tanto la historia como el personaje ridiculizan y celebran el género policíaco, por lo que los amantes de lo negro no os podéis perder esta novela vertiginosa, que acaba con una delirante y etílica escena final, en la que un pinche jipi resuelve la ecuación. 

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