Más truhanes en la banda

Las últimas incorporaciones que han pedido incorporarse a la pandilla.


Muchos saltarán de contentos cuando caiga en sus manos la nueva novela épicanegra de Carlos Bassas del Rey: Mal trago. Alrevés ha editado las aventuras del inspector Heródoto Corominas, que investiga la aparición la aparición del cadáver de un infante en las derruidas paredes de una la solariega finca de una rica familia venida a menos. Seguro que no tiene desperdicio. A partir de la semana que viene.



Vamos a por la segunda del insobornable y contudente César Pérez Gélida en su segunda trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre: Cuchillo de palo. Sigue la prospección psicológica del atormentado Sancho luchando contra enemigos terribles que pondrán de nuevo su integridad mental en cuestión. Editado por Suma, lleva muy pocos días rondando.




Y el mes que viene tendremos entre las manos una colección de cuentos imprescindibles de los que provocan que se haga la boca agua. Lorenzo Silva: Todo por amor y otros relatos policiales. Editorial Destino propone una centena de relatos del daimon de Bevilacqua y Chamorro sobre el funcionamiento del sistema judicial español y la cochambre del aparato político. 






La gente de Reino de Cordelia entrega esta semana la reedición en traducción de María Robledano del primer caso de Philo Vance, S. S. Van Dine: El caso del asesinato de Beson. Se trata de las indagaciones del dandy neoyorquino de principios de siglo XX que causó furor en la radio y en los diarios de aquella época. Maravillosa recuperación.






Y, como suele pasar por las casualidades editoriales, esta semana tendremos otro interesante redescubrimiento de un personaje aristocrático investigador, Margery Allingham creó a su detective Albert Campion en 1929. En El signo del miedo lo lleva a investigar una herencia en un pequeño reino del adriático. Suspense, misterio y geopolítica en una novela que promete. En breve en Paraffin Test. La traducción de la mano de Guillermo López Gallego.


A finales de mes contaremos con una nueva pesquisa del perplejo Maigret. Acantilado sigue con la obra de Georges Simenon: El muerto de Maigret, en traducción de Núria Petit Fontserè. Atención  aesta novela, porque es una de las mejores del inspector (y es mucho decir): Maigret recibe insistentes llamadas de un personaje que ve su vida en peligro. Cuando aparece un joven muerto en mitad de París, el policía se toma el caso como algo muy personal. Enorme Simenon para final de mes.


Prohibido perderse para quien quiera disfrutar de un buen cómic la recuperación del tebeo de Neil Gaiman y Dave McKean: Casos violentos, que publica ECC Cómics en traducción de Fabián Ricardo Rodríguez Piastri. Aquí siguen los casos macabros de Sandman, escritos en 1987.






Recién aparecido el nuevo libro de John Connelly: Del otro lado. Los autores van cumpliendo años y los personajes también. El Harry Bosch del autor de Filadelfia ya se ha retirado, pero el abogado Mickey Haller requiere sus servicios para sacar adelante la defensa de un antiguo pandillero acusado de asesinato. Tempus fugit. Editorial Alianza ha encargado la traducción a Javier Guerrero Gimeno.



Los de Penguin Random House en su colección Roja & Negra publican un thriller del creador de la serie Fargo, Noah Hawley: Antes de la caída. Esta traducción de Mauricio Bach es una novela sobre el accidente de un avión que transporta a dos familias de clase alta estadounidense. Una historia de la investigación de las causas y de la lucha de los supervivientes.

Mari Jungsdet: La cuarta víctima, continua con la denuncia de la sociedad del bienestar sueca (sin revoluciones) a través de las pesquisas del comisario Knutas. Aquí hay una niña atropellada por unos atracadores como detonante de la acción que le llevará a investigar a las bandas moteras nórdicas. Lo edita Maeva y lo traduce Carlos del Valle.




Y otro thriller, para principios de noviembre RBA sacará Lee Child: Nunca vuelvas atrás. El multivendido autor vuelve a las peripecias sin descanso del acrobático Jack Reacher. Diálogos ingeniosos, acción hasta dejarnos sin aliento y testosterona a raudales para celebrar el estreno fílmico de esta nueva parte de la saga.





Y a mitad de mes podremos devorar las reflexiones del adalid de la novela negra en Barcelona. Una biblioteca en orden alfabético de novela criminal. Paco Camarasa: Sangre en los estantes, también en Destino. El gran gurú de la difusión de la novela criminal compartirá sus experiencias después de tantos años de intentar sacar una librería especializada adelante ¿Sabremos los motivos por los que tuvo que dejar su negocio para concentrarse en administrar justicia en jurados y certámenes? Todo se andará. Nos os lo perdáis a mediados de noviembre, si tira de la manta no habrá quien pueda ocultar sus crímenes.

Joyce Carol Oates: Rey de Picas. Una novela de suspense.

Joyce Carol Oates: Rey de Picas. Una novela de suspense. Barcelona: Alfaguara, 2016. 229 páginas. Traducción del inglés (USA) de José Luis López Muñoz. Título original: Jack of Spades. A Tale of Suspense. New York: Misterious Press, 2015.


Andrew J. Rush ha triunfado como escritor de novelas de misterio. Ha conseguido pasta y algunas buenas críticas con sus obras. No ha logrado llegar a lo más alto -que él supone que debe estar por donde camine Stephen King-, pero se ha comprado y rehabilitado una enorme mansión antigua en un entorno rural de los Estados Unidos. Ha criado y educado a sus hijos hasta que se independizaron -bueno, aún vienen a buscar consejo pecuniario de tanto en tanto- y su mujer, Irina, ha vuelto a su afición de ser profesora en un instituto de cierto nivel del pueblo. Es un fuerza viva de su comunidad y su opinión tiene un peso.

Pero Andrew J. Rush quiere soltarse el pelo. Le cansa escribir siempre encorsetado por el género y por el estilo autoimpuesto de ser un "Stephen King para caballeros". Andrew quiere ser más gore, violento, sexista, morboso y andarse con menos sutilezas. Así que por las noches se encierra (no quiere que nadie se entere, hay una imagen que mantener) con una buena botella y deja que la escritura fluya. Deja que Rey de Picas sea el autor de una colección de noveluchas pulp que están adquiriendo cierta popularidad aunque nadie sepa nada de la vida del escritor.

Y todo parece rodar hasta que un día Andrew recibe pasmado la noticia de una vecina del pueblo le ha demandado por plagio. A él, un señor de la cabeza a los pies. Por suerte, se descubre que la demandante es una perturbada que ha hecho de este tipo de demandas su razón de vida. La última descendiente de una de las familias más ricas del condado ha presentado querella en los últimos años contra John Updike, John Grisham, Norman Mailer, Dean Koontz, Peter Straub, James Patterson, Dan Brown ...y Stephen King.

Caso sobreseído ¿pero cerrado para nuestro héroe? Andrew J. Rush no quiere que su abogado atosigue a la señora C. W. Haider, digna de lástima, pero, por otro lado, el animoso Rey de Picas que lleva dentro se siente atraído por todo lo que sea anormal y rompa con la mojigata sociedad en la que vive. Hay que optar por la donosura perversa de rey de Picas o por la cordura, pelín apolillada, del gentilhombre Andrew J. Rush.


En esta novela corta Oates vuelve a construir una narración con raíces góticas -si entendemos que el gusto por indagar en las zonas más crueles y desconocidas del ser humano es característico de este género-. Oates presenta aquí a un burgués triunfador que habla en primera persona y tiene un muy elevado concepto de sí mismo. Es un escritor de novelas de suspense obsesionado por emular a Stephen King (este largo cuento es un homenaje al estilo del autor de Misery, y su presencia es constante en los capítulos). 

El narrador va desgranando todos sus méritos como artista reputado, como miembro de la comunidad respetado y como páter familias querido, pero conforme avance en sus descripciones, sus propias manifestaciones sobre sus actos y sus reflexiones van creando otro personaje. Un personaje mezquino, egoísta e incapaz de comprender a los demás. Incapaz siquiera de interpretar su entorno cotidiano.

Hay mucha habilidad en la sutileza como Oates hace que su protagonista narrador vaya cambiando ante nuestros ojos descubriendo la parte negativa de sus valores. El narrador, Andrew J. Rush, parece aquejado de un trastorno bipolar que le hace oír voces, que le hace deformar la realidad y perder la memoria, pero ello no es óbice para que sea menos responsable de su engreimiento y su crueldad. De hecho el que tenga que mantener una imagen social, profesional y familiar tan rígida parece la causa de que su siniestra parte interior cada vez cree más presión.

Poco a poco aparece la complejidad del personaje y la realidad de su vida, llena de turbios misterios. Pasamos de un burgués acomodado a un torturado hombre que no puede evitar buscar su propia destrucción.  

Como siempre en las obras de Joyce Carol Oates, hay también una necesidad por ofrecer un retrato social punzante, describiendo una clase medioalta hipócrita y machista, unida por sus intereses, capaz de cerrar filas para que nadie ataque sus privilegios y una serie de víctimas: mujeres ancianas, negros, enfermos mentales... todos ellos despreciados y carne de cañón.

Joyce Carol Oates consigue otra vez ese ambiente desasosegante que tanto perturba a sus lectores. Parece que cada objeto, cada acción, cada paisaje pudieran ser un símbolo del crimen o de la maldad. No es esta una de las obras mayores de Oates, pero es un placer comprobar su capacidad para embutirse en los personajes y obligarles a sacar el monstruo interior desconocido. Y todo desde la cabeza del propio personaje, que no es capaz de darse cuenta de cómo hemos cambiado nuestra visión sobre él. Habilidad para conseguir, como en este caso, que por la boca muera el pez.



Joyce Carol Oates, Lockport, Nueva York, 1938. Se crió en una granja en el campo y se licenció en la universidad de Syracuse y graduó en la de Wisconsin-Madison. Ha sido profesora universitaria en varias instituciones de los USA y Canadá y es autora de novelas, relatos cortos, teatro, poesía y ensayo. Ha recibido los premios literarios anglosajones más prestigiosos.

Entre su numerosa producción destaco un puñado de libros muy recomendables de varios géneros:
The Gravedigger's Daughter, 2007, La hija del sepulturero. Barcelona: Alfaguara, 2008.
Little Bird of Heaven, 2009, Ave del Paraíso, Barcelona: Alfaguara, 2010.
Carthage, 2014, Carthage, Barcelona: Alfaguara, 2014.
Rape: a Love Story, 2003, Violación: una historia de amor. Barcelona: Papel de Liar, 2011.
On Boxing, 1987, Del boxeo, Barcelona: Tusquets, 1990.
A Widow's Story: A Memory, 2011, Memorias de una viuda, Barcelona: Alfaguara, 2011.


Ian Rankin: Perros salvajes.

Ian Rankin: Perros salvajes. Barcelona: RBA, 2016. 438 páginas. Traducción del inglés (Escocia) por Efrén del Valle Peñamil. Título orginal: Even Dogs in the Wild. London: Orion, 2015.


Lord Minton era un pez gordo de la justicia escocesa. Alguien ha decidio que 78 años son suficientes y se ha cargado a Lord Minton en su casa de Edimburgo. Golpeado y estrangulado, dinero y valores continuaban donde estaban, no los han tocado. Tampoco han tocado una nota que guardaba en su cartera: "Te mataré por lo que hiciste".

La inspectora Shiobban Clark de la policía de Edimburgo rara vez lleva un solo caso. Así que acude cuando la llaman desde otro rincón de la ciudad para decirle que ha habido disparos contra una casa unifamiliar. El agredido niega la agresión, de hecho, se niega a hablar con la policía. Se trata del retirado jefe hampón Big Ger Cafferty. Y es preciso hacerlo hablar. La policía sabe que un grupo delincuente importante capitaneado por Joe Stark y su violento hijo Dennis se ha desplazado desde Glasgow hasta Edimburgo. Y no son los únicos que han venido de viaje a la capital, han arrastrado al operativo policial que los sigue desde hace años a la espera de un error que les permita encerrarlos.

La policía necesita saber si los Stark han decidido comenzar una guerra de expansión y el atentado contra Cafferty es la ruptura de hostilidades. La única manera de sacar alguna información de Cafferty es recurrir al inspector retirado John Rebus, que por allá va aburriéndose entre sus pitillos y sus tragos.

Cafferty está desconcertado, ha recibido él también la nota "Te mataré por lo que hiciste". Y en el caso de Cafferty es difícil apuntar a un sólo sospechoso, seguro que hay una legión de agraviados que serían felices descerrajándole una pistola. Pero Cafferty le confiesa a Rebus que está convencido de que es un intento de quitárselo de en medio de los Stark o de su otro rival en Edimburgo, el astuto Darryl Christie, al que interesa confundir al máximo la situación.

El inspector Malcolm Fox es destinado como enlace en el grupo que está siguiendo a los Stark, gracias a ello descubre que los Stark están buscando a uno de sus transportistas, que desapareció con parte de un alijo de drogas y unos cuantos cientos de miles de libras. Mientras Fox y el grupo de policías de Glasgow intentan adelantarse a los movimientos de los Stark, de Darryl Christie y de Cafferty, John Rebus recurre a su métodos tradicionales para desembrollar el caso de las notas anónimas y descubrir qué relación puede tener con el crimen organizado. 


Uno se puede imaginar a Ian Rankin trabajando con el enorme archivo que debe manejar para controlar la multitud de personajes y tramas de sus novelas. Que todos los argumentos cuadren, que todos los personajes vayan creciendo a lo largo de la novela de manera coherente. Que el relato no sea un fárrago que desoriente al lector, que se mantenga el interés y se llegue al desenlace con un clímax sorprendente.

Todo esto lo consigue Ian Rankin gracias a lo metódico de su trabajo: argumentos controlados y personajes creíbles, construidos con diálogo, acción y una mínima descripción interior del narrador. En Perros salvajes, además, levanta la novela en torno a dos historias principales con una posible aunque remota conexión. Como en la vida real, los hechos tienen más de una interpretación y la maestría de Rankin se basa en que nos convenza de que son sus personajes los que van cambiando las consecuencias con sus acciones. El autor parece dejarlos descontrolados, sin que sirvan a una acción predeterminada. Es decir, es una novela viva en cuanto que los errores de interpretación de los protagonistas van haciendo que la resolución gire y cambie. Los malentendidos y la falta de comunicación son los causantes de muchas de las cosas que suceden en la novela. Rankin hace que sus personajes incidan en el curso de la acción hasta el punto de que puedan transformar el significado del caso: un homicidio de hace treinta años puede ser el detonante de una guerra de bandas entre hampones de Glasgow y Edimburgo porque los afectados creen que alguien les amenaza para quitarles su territorio.

Perros salvajes es una novela con gran cantidad de historias y con personajes principales y secundarios complejos que podrían multiplicar hasta el infinito las narraciones, cada uno tiene una historia interesante que contar. La trama no es totalmente lineal sino que hay diferentes frentes abiertos y diferentes finales, algunos sugeridos, otros por llegar.

Entre otras cosas, en Perros salvajes hay dos hombres viejos al final de sus carreras. Dos enemigos de toda la vida que se han ido construyendo el uno contra el otro y que se conocen tan bien que no podrían soportar que una persona ajena acabara con su rival. John Rebus y Big Ger Cafferty son dos ancianos retirados peculiares: ninguno ha tenido tiempo de crearse aficiones que no fueran sus respectivos trabajos: la investigación policial y el crimen organizado. Ninguno de ellos ha conseguido mantener una pareja estable o han tenido un descendiente con el que sostener una relación cercana (aunque Rebus visite esporádicamente a su hija y nieta).

Precisamente, las relaciones paterno filiales son un tema recurrente en la novela. Desde la visión de los jóvenes huérfanos como objeto sexual por parte de las clases altas, hasta el vacío interior que encuentra Malcolm Fox cuando intenta indagar en sus sentimientos hacia su padre agonizante. O hasta la lucha por el poder entre el jefe mafioso Stark y su hijo. Al final lo que hay en estas historias familiares es la angustia por la brevedad de la vida y por nuestra incapacidad para obtener el tiempo para hacer lo adecuado.

Una de las principales virtudes del trabajo de Rankin es la capacidad de hacer que la narración fluya con multitud de tramas y personajes con diferentes necesidades y prioridades, no quiere una acción lineal, sino varias que desborden la capacidad de la novela, que dejen al lector imaginar cómo continuarán esas vidas fuera de las páginas. Hacer que toda esta complejidad esté controlada sin que se note la escritura de un déspota y que el suspense crezca es tarea ardua. Que la vida, con todos sus momentos, se refleje en la novela.

Y la segunda gran virtud es la de la magnífica construcción de personajes. Claro que hace ya veinte novelas que creó a Rebus y también muchas a su némesis, Cafferty, y a Shiobban Clarke y al voluntarioso Malcolm Fox, y eso hace que los conozca a fondo. Pero los secundarios son no sólo sólidos, sino que aportan su personalidad a la novela y crean la acción con sus insensateces, sus aciertos y sus cansancios.

Acabo con un fragmento de la conversación entre el jefe de vigilancia de los Stark y una de sus subalternas, a la que acaba de relevar de la misión por negligencia: 

"-No solo acaba de cruzar la linea; se ha cagado encima de ella. Por lo que a mi respecta, eso es todo. Volverá a sus antiguas tareas.

-Para que conste en acta, señor: ¿puedo decir algo?

-Si no queda más remedio.

-Es usted el jefe más inútil e ignorante que he tenido en toda mi vida. Y, créame, eso lo sitúa en lo alto de una lista muy larga." 

Fin del capítulo.


www.bbc.co.uk

Ian Rankin, Cardenden, Fife, Escocia, 1960.

Tuvo varios trabajos hasta licenciarse en la universidad de Edimburgo. Vivió en Londres y Francia hasta instalarse en Edimburgo.

Ha participado en varios documentales, tanto sobre su obra como otros relacionados con el mundo del mal y el crimen.
Su serie más conocida es la que tiene por protagonista al inspector John Rebus:

Nudos y cruces (Knots and Crosses, 1987), Barcelona: RBA.
El escondite (Hide and Seek, 1991), Barcelona: RBA.
Uñas y dientes (Tooth and Nail, 1992), Barcelona: RBA.
Jack al desnudo (Strip Jack, 1992), Barcelona: RBA.
El libro negro (The Black Book, 1993), Barcelona: RBA.
Causas Mortales (Mortals Causes, 1994), Barcelona: RBA, 2015.
Let it Bleed (1996), no publicada en español
Black and Blue (Black and Blue, 1997), Barcelona: RBA. En català: Black & Blue, Barcelona: labutxaca.
El jardín de las sombras (The Hanging Garden, 1998), Barcelona: RBA.
Dead Souls (1999), no publicada en español
En la oscuridad (Set in Darkness, 2000), Barcelona: RBA.
Aguas turbulentas (The Falls, 2001),  Barcelona: RBA.
Resurrección (Resurrection Men, 2002), Barcelona: RBA.
Una cuestión de sangre (A Question of Blood, 2003), Barcelona: RBA.
Callejón Fleshmarket (Fleshmarket Close, 2004), Barcelona: RBA.
Nombrar a los muertos (The Naming of the Dead, 2006), Barcelona: RBA.
La música del adiós (Exit Music, 2007), Barcelona: RBA.
Sobre su tumba (Standing in Another Man's Grave, 2012), Barcelona: RBA.
La Biblia de las Tinieblas (Saints of the Shadow Bible 2013), Barcelona, RBA.
Perros Salvajes (Even Dogs in the Wild, 2015), Barcelona: RBA.
 

Rosa Ribas y Sabine Hofmann: Azul marino.

Rosa Ribas y Sabine Hofmann: Azul marino. Madrid: Siruela, 2016. 316 páginas.


Ana Martí recibe el encargo por parte de una de las revistas para las que trabaja Mujer Actual que haga un reportaje de la Congregación de las Adoratrices de María Magdalena. Se trata de una asociación patrocinada por las esposas de los burgueses acomodados de Barcelona que recoge a las madres solteras, interna a sus hijos en un colegio religioso y a ellas las redime por el trabajo de la costura. Una de ellas se ha suicidado en la habitación sobre el taller que ocupaba y la Congregación quiere limpiar su imagen y demostrar su caridad.El inspector Isidro Castro es asignado a la investigación del asesinato del marinero norteamericano Anthony Vázquez. Es parte de la tripulación de uno de los barcos de la VI flota americana que fondea en aguas barcelonesas. Anthony Vázquez ha aparecido degollado en uno de los tugurios que frecuentan los marineros en el Barrio Chino en busca de garrafón y prostitutas.El inspector Castro es requerido a colaborar con los indagadores yanquis pero prefiere aportar su propia intérprete porque desconfía de sus colegas de la VI flota ¿Quién mejor que la discreta y arrojada periodista Ana Martí, a la que ya ha manejado en otros casos?Los dos asuntos, el del suicidio de la costurera y el del asesinato van a resultar más complicados de lo que en principio parecía y ambos comparten una característica, los poderes fácticos implicados quieren una resolución rápida y (sobre todo) satisfactoria. Conforme Ana intenta desembrollar ambos casos el peligro crece hasta el punto de que su vida está en juego. Es necesario saber qué es lo que hay detrás de cada uno de ellos.

Ribas y Hofmann hacen avanzar la narración en torno a dos líneas argumentales que al final van a coincidir, la investigación del asesinato de un marinero de la VI flota y el reportaje sobre la Congregación de Adoratrices de María Magdalena que prepara Ana Martí. 

La periodista es el nexo de unión de ambas acciones que van desplegándose creciendo en suspense a un ritmo constante.

Los dos grandes aciertos en la novela de Ribas y Hofmann son la descripción llena de matices de la sociedad del régimen franquista cuando está empezando a ser respaldado internacionalmente y la complejidad de la mayor parte de los personajes.
Por empezar por el último punto, los malos son de la peor ralea, es cierto, sanguinarios explotadores, y las damas de la alta sociedad y las monjas, unas arpías que hielan la sangre cuando demuestran quién manda allí. Pero los personajes de la terrible policía franquista están retratados con verosimilitud: machistas y maltratadores, cainitas si se requiere, sin plantearse problemas morales por su papel de apoyo al status quo. Sin embargo, Isidro Castro demuestra su complejidad al aparecer en muchos casos desorientado y confundido.
Por lo que se refiere a la descripción de la Barcelona de 1959, 
Ribas y Hofmann dibujan la reserva espiritual de occidente como un coto regido por una red de feroces caciques y sus clientes. Estar con ellos ya no sólo es cuestión de conseguir prebendas, es cuestión de vida o muerte.
Para crear un escenario en el que justificar su despotismo los vencedores de la guerra recurren al catolicismo más rancio, a una moral sexual represora e hipócrita y a un machismo brutal creado por Dios. En esta sociedad todo se basa en las relaciones y en los favores. Los vencedores están unidos por el pacto de sangre que supuso la cruzada nacional, ellos se han repartido el botín y han depurado a los vencidos supervivientes que no han escapado.
El momento más significativo de la vida de Ana Martí es cuando se entrevista con su jefe en Mujer Actual, un homosexual al que le están haciendo pagar su abominable forma de vida. Ana Martí se da cuenta de que no está trabajando por sus capacidades sino por caridad, toleran que trabaje por pena. Es decir, la apreciación afectiva de los otros es la que te permite acceder al mercado laboral, a la vida social, y no la valía profesional que puedas demostrar. La compasión paternalista es lo mejor a lo que se puede aspirar en esta mísera sociedad (eso sí, los que compadecen se aprovecharán sin pudor de su trabajo y del de todos los oprimidos).
Buenos y duros retratos de sus personajes, ambientación ajustada de la miseria franquista, ritmo de la narración en su punto y dos intrigas que crecen en interés y se resuelven con agilidad y verosimilitud. Muy buena tercera entrega de las aventuras de Ana Martí.


cultura.elpais.com

Rosa Ribas, Prat del Llobregat, 1963. Estudió filología hispánica en la Universidad de Barcelona y reside en Alemania, donde ha trabajado en varias universidades.Ha escrito las novelas protagonizadas por la comisaria de Frankfurt Cornelia Weber-Tejedor:

Entre dos aguas. Barcelona: Umbriel, 2007.

Con anuncio. Barcelona: Viceversa, 2009.

En caída libre. Barcelona: Viceversa, 2011.

Si no, lo matamos. Barcelona: Grijalbo, 2016.

Además la novela La detective miope. Barcelona: Viceversa, 2010.

Sabine Hofmann, Bochum, 1964. Estudió filología románica y germánica y fue docente en la Universidad de Frankfurt. Junto a Rosa Ribas ha escrito la trilogía protagonizada por la periodista Ana Martí:
Don de lenguas. Madrid: Siruela, 2013.

El gran frío. Madrid: Siruela, 2014.

Azul marino. Madrid: Siruela, 2016.




Habeas corpus: recién incorporados a la banda.

Cinco novedades de diferentes estilos que coinciden esta semana en las librerías.
Empiezo por el premio RBA de novela negra de este año.
Ian Rankin: Perros salvajes, en traducción de Efrén del Valle Peñamil. En esta ocasión los de RBA se han decantado por premiar a uno de los grandes de su editorial. Un autor de calidad con un personaje duro como una piedra, de una ironía de aires clásicos. En esta novela deja su retiro para echar una mano en la doble investigación de una banda mafiosa y de un posible asesino en serie. En breve en Paraffin Test. 



Y más premios. La editorial Reino de Cordelia publica el XIX Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca. La escritora zaragozana Virginia Aguilera lo ganó con Ojos Ciegos, una pesquisa a finales del siglo XIX en un falansterio de los montes turolenses. Un juez casi ciego es el encargado de indagar en la muerte de una mujer, reclama la ayuda de una joven de 17 años que hará de sus ojos en el caso. 





Por otro lado Malpaso entrega Jordi Soler: ¡Pinches jipis! Una parodia del género negro con un protagonista, el policía del DF Emiliano Conejero, que es un "bárbaro vagamente sentimental". Un homenaje al policial por uno de los escritores más interesantes con los que uno puede tropezarse. 






Las gentes de Duomo proponen la tercera aventura del comisario Bordelli. Marco Vichi: El comisario Bordelli. El policía florentino continúa viviendo a su rollo no dejándose convencer por métodos habituales, convenciones sociales ni leyes de los poderosos. En este caso se enfrenta al asesinato de una anciana aristócrata encontrada en su palacio del siglo XVII. En la Florencia de principios de los años sesenta. Traducción de Cristina Zelich Martínez. 




Y una recuperación muy interesante. Calambur reedita la obra (con añadido de las partes censuradas) de 1956 de Luis Romero: Los otros. Es una novela sobre la Barcelona de los años cincuenta por un autor que militó en la División Azul y que recibió alguno de los más importantes premios literarios de la época: el Nadal por La Noria (que acaba de reeditar Comanegra) y el Planeta por El Cacique.


Philip Kerr: La dama de Zagreb

Philip Kerr: La dama de Zagreb. Barcelona: RBA, 2016. 445 páginas. Traducción del inglés de Eduardo Iriarte Goñi. Título original, The Lady from Zagreb. Thinker Ltd., 2015.


Bernie Gunther está de regreso en Berlín como capitán de la SD, el servicio de inteligencia nazi. Ha recorrido buena parte de la Europa oriental contemplando los horrores nazis y de la guerra e intenta olvidarlo todo en su turno de noche de la Comisión de Homicidios de la Jefatura de la Alexanderplatz. 

Pero los talentos investigadores de Gunther le siguen gastando malas pasadas. Por un lado es contratado para husmear en los tejemanejes de una oscura sociedad industrial en la que están involucrados muchos jefazos nazis: la Stiftung Nordhav, una empresa que ha ganado carretadas de dinero con la compraventa de los bienes inmobiliarios de los judíos y de los enemigos del régimen y que mantiene contactos muy lucrativos con los emporios madereros suizos. Una dama de la nobleza alemana, que todavía mantiene su fortuna, decide averiguar si puede recuperar parte de los bienes que la Stiftung Nordhav le ha expropiado.

Por otro lado, el ministro de propaganda, Joseph Goebbels, le encarga que se desplace a Croacia y Bosnia para encontrar al desaparecido padre de una de las actrices fetiches de la UFA, la gran productora alemana. Bernie Gunther acepta el encargo, no hay quien se oponga a Goebbels, claro, pero lo acepta con gusto porque ha caído enamorado de la actriz, la impresionante Dalia Dresner. Y ella le corresponde.

En su periplo por tierras balcánicas sólo encuentra destrucción y odio: varios países, razas y religiones enfrentados a muerte y capaces de atrocidades como Gunther no había visto hasta la fecha (y ya es decir). El padre de Dalia Dresner resulta ser un psicópata que se ha cargado a buena parte de la población de su país, así que decide volver a Alemania para decirle a la estrella que su padre ha muerto.

Pero cuando vuelve a Berlín la Dresner ha volado, ha vuelto a Suiza junto a su marido millonario. Goebbels no se conforma, quiere que vaya a Suiza y la traiga de vuelta cueste lo que cueste. Pero, como ya he dicho, el talento de Gunther es su peor enemigo, se ha de hacer cargo de dos misiones más que le complicarán considerablemente su viaje a Suiza. El cinismo es la barrera de seguridad de Bernie Gunther, pero el cinismo no impide que todo el mundo te utilice si tu te dejas uilizar


Diez entregas de la serie de Bernie Gunther. En las primeras novelas Philip Kerr situaba a su personaje o bien en los años justo anteriores a la segunda guerra mundial, tras el ascenso del nazismo, o bien en la posguerra. En el primer caso, el de los libros ambientados en los años treinta, quería mostrar las transformaciones de una población alemana convencida de la necesidad de un cambio hacia Hitler y lo fatídico de esta decisión. Cómo se va asumiendo poco a poco el terror, la vigilancia, la pérdida de derechos y el exterminio de los rivales y los diferentes como si fuera un proceso natural. En los relatos enmarcados en los últimos años cuarenta y en los cincuenta, en un mundo desolado tras el ocaso de los genocidas alemanes, Kerr ofrece un relato del fraguado de la guerra fría y de la impunidad con la que antiguos gerifaltes del partido nazi vivían en Latinoamérica y prosperaban con sus turbios negocios.

En las tres últimas novelas de la decena Bernie Gunther recorre Europa durante la guerra. Están por tanto encuadradas entre el primer bloque de novelas y el segundo. Las tres se suceden cronológicamente hasta llegar a esta La dama de Zagreb que se desarrolla mediado el año 1943 tras la derrota del Eje en Stalingrado, punto de inflexión de la contienda y de la moral alemana. Justo en el momento en que Mussolini es defenestrado y se prepara la rendición de Italia.

Una de las técnicas narrativas de la novela negra es, para describir mejor la situación de injusticia que se quiere denunciar, crear un protagonista incapaz de tragar con las convenciones y/o abusos sociales. Del contraste entre las injusticias cotidianas y la imposibilidad del personaje por asumirlas saldrá la tensión narrativa. Las respuestas habituales de los investigadores suelen ser el erigirse en un verdugo justiciero por encima de la ley para cambiar el status quo o tragar con la situación con la ayuda del cinismo. 

Kerr no tiene que trabajar mucho para convencernos de la vileza del nazismo y de las dictaduras a las que se enfrenta su personaje. Es algo que se nos inculca en nuestro aprendizaje historiográfico y que resulta una de los acuerdos de nuestra sociedad. Aún así quiere que su protagonista nos haga visitar a alguno de los seres más execrables y de los crímenes más espeluznantes de la guerra. Hace dos novelas conocimos a fondo al terrible Reinhard Heydrich (no se pierdan la novela de Laurent Binent HhHH -Seix Barral, 2011-, sobre los últimos días del asesino de masas); en la anterior Gunther fue destinado a esclarecer la atroz masacre del bosque de Katyn.

En esta entrega Gunther visita otra tierra desolada: Yugoslavia. Aquí la guerra tiene varios frentes: serbios contra croatas contra bosnios, musulmanes contra cristianos católicos contra cristianos ortodoxos contra judíos, comunistas contra fascistas contra ultranacionalistas, bandoleros contra guerrilleros contra paramilitares contra las fuerzas regulares alemanas. Aquí no ha llegado la optimización genocida de los campos de exterminio nazis. Aquí se masacra por millares con una maza o con una hoz. Bueno, les ahorro más detalles macabros, hay unos cuantos en la novela.

Pero claro, el que Bernie Gunther sea espectador (y espectador consciente) de los más terribles crímenes nazis y de sus aliados, el que esté tan bien informado -y que su cinismo no pare de crecer como defensa- hace que sea cada vez más difícil aceptar que no se largue de Alemania, él que no tiene ataduras y es un hombre de recursos. Claro, como sabemos por las novelas anteriores cómo será su vida en el futuro, tras la caída del Reich, sabemos que no ha abandonado Alemania, así que su coherencia como personaje chirría.

Esa falta de coherencia es uno de los lastres de la novela, tal vez junto a que la acción se prolonga más de lo necesario para cuadrar todas las tramas en un ejercicio un tanto pirotécnico. Hay demasiadas subtramas que Kerr no quiere dejar en el aire.

Lo mejor, los diálogos, la chispeante cháchara incontinente del cínico Gunther y la sólida recreación ambiental en la que situaciones y personajes de ficción conviven con los históricos. También interesante la construcción de la trama secundaria de como las diferentes facciones nazis se disponen a afrontar en secreto las negociaciones de paz con los aliados. Saben que el primero que consiga el reconocimiento como mediador será el que se lleve el pato al agua. Para este episodio les recomiendo la lectura del magnífico Yulián Semiónov: Diecisiete instantes de una primavera -Hoja de Lata, 2015-.


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Philip Kerr, Edimburgo, 1956. Tras graduarse en Derecho trabajó de publicista hasta consagrarse como escritor de novelas policíacas y juveniles. Entre las primeras destaca la serie protagonizada por el detective alemán Bernhard Gunther, ambientadas en la Alemania nazi y en algunos países latinoamericanos en las décadas posteriores a la segunda guerra mundial. Todas ellas publicadas por RBA, las fechas hacen referencia a su primera edición en inglés.

Violetas de marzo, 1989.

Pálido criminal, 1990.

Réquiem alemán, 1991.

Unos por otros, 2006.

Una llama misteriosa, 2008.
Si los muertos no resucitan, premio RBA 2009.
Gris de campaña, 2010.
Praga mortal, 2011.
Un hombre sin aliento, 2011.
La dama de Zagreb, 2015.
The Other Side of Silence, 2016.

Ha creado también la serie del entrenador de fútbol-investigador, Scott Manson, también en RBA.

Mercado de invierno, 2015

La mano de Dios, 2016

Hay que leer también la magnífica Una investigación filosófica, publicada en España por Anagrama.


Lionel Davidson: Bajo los montes de Kolima.

Lionel Davidson: Bajo los montes de Kolima. Barcelona: Salamandra, 2016. 539 páginas. Traducción del inglés de Cristina Martín Sanz. Título original: Kolimsky Heights. London: St. Martin's Press, 1994.


Los servicios secretos británicos reciben un intrincado mensaje desde el oriente ruso. El doctor Rogachev, desaparecido hace años, está enviando por los medios más extraños llamadas a su colega oxoniense, el profesor Lazenby. Lazenby, como buen doctor de Oxford tiene contactos fluidos con los servicios de seguridad de su majestad y estos ponen manos a la obra junto con sus colegas de la CIA para desentrañar el misterio. 

Rogachev les pide que se pongan en contacto con urgencia con un conocido suyo experto en lenguas (y en unas cuantas ciencias más) al que conoció hace años en Inglaterra. Se trata del profesor canadiense Johnny Porter, el Cuervo. Un antropólogo y biólogo canadiense, nativo gitksan, con múltiples talentos y no menos problemas a cuestas.

Encontrar a Porter en Canadá es complicado, pero convencerlo para que se desplace hasta los antiguos gulags soviéticos en aras de la seguridad mundial será todavía más difícil. Pero Porter no es un pusilánime y si un colega le suplica su ayuda desde miles de kilómetros, en medio del frío glacial siberiano, acabará aceptando.

Con argucias que dejan constancia de su temple se introduce en Siberia como marinero coreano, a partir de aquí cualquier ayuda exterior es imposible. Johnny deberá valerse de sus capacidades para establecer contacto con Rogachev y desvelar la causa de sus desvelos. Tan sólo cuenta con la cobertura de una personalidad robada de nativo chukchi conductor de vehículos pesados en las pésimas condiciones rusas. Sin embargo, incluso su tapadera estará en peligro cuando descubra que la oficial médico Komarova, que lo examinó a su llegada a Rusia como ciudadano coreano, es también la encargada de la salud de la empresa de transporte en la que Porter trabaja.

El tiempo apremia y los medios con los que cuenta Johnny Porter para acceder a la remota y ultrasegura base científica son, por decirlo de alguna manera, precarios.


Después de 16 años sin producción de novelas de espías Lionel Davidson publicó, en 1994, el que sería su último thriller, Bajo los montes de Kolima.

Davidson puso todo su buen hacer al servicio de una trama compleja que mantiene la tensión de principio a fin, con personajes vigorosos y cercanos. Quería demostrar a una nueva generación, que no había accedido a sus anteriores novelas, toda su capacidad. Basó su trabajo en dos objetivos: conseguir que sus protagonistas empatizaran con el lector y mantener una tensión argumental continua que fuera aumentando el suspense hasta el clímax.Por decirlo en otras palabras, que sea imposible dejar la novela hasta que no te la acabes.

Para lograr la empatía con el protagonista opta porque éste sea una persona normal, no un profesional de los servicios secretos, ni un arma de matar como los agentes de otros cuentos más burdos. El narrador apenas nos muestra sus sentimientos o sus opiniones personales (más allá de las primarias de miedo, dolor...), lo describe por su acciones. 

Johnny Porter, por utilizar su nombre anglosajón, es un profesor universitario indígena gitksan del oeste canadiense. Un personaje externo del poder geopolítico del final de la guerra fría -igual de externo que lo es el lector-. Un protagonista cuyas principales virtudes no son las que se suponen a un agente de campo: no es un cuerpo y una mente modelados para el sufrimiento y el éxito sino un ciudadano medio bastante inteligente que debe sacar el mejor partido de sus talentos para no caer en la misión.

Desde luego, talentos tiene: es una especie de savant políglota que domina decenas de lenguas y dialectos y es capaz de adquirir nuevos idiomas con una facilidad pasmosa. Es, además, un actor consumado con una sangre fría admirable. Aparte de eso sólo cuenta con su tenacidad, su tesón y su capacidad de improvisación.

Davidson hace que todas las descripciones sean realistas: desde el montaje de un vehículo hasta el funcionamiento de una grúa o los efectos de un barbitúrico para que el lector se acerque a su personaje. Se detiene, sin que decaiga el ritmo, en pequeños detalles que ayuden a reflejar las dificultades cotidianas de su empresa.

De hecho, el que tenga que lograr su cometido sin ningún tipo de ayuda internacional externa es otro añadido más para plasmar la normalidad y soledad del personaje.

La ironía es que el personaje de Porter es tan singular, tan distinto del resto de sus colegas y contrincantes occidentales que a estos les resulta difícil identificarlo y se camufla con facilidad entre "los otros", los orientales y las tribus nativas del este de Rusia, cuyos individuos parecen todos iguales a los ojos del "primer mundo.

El segundo objetivo, el de mantener el ritmo e ir incrementando la tensión lo obtiene Davidson obligando a sus personajes a alcanzar objetivos intermedios antes de que puedan continuar con su tarea: primero hay qué saber quién es la fuente de la llamada de socorro, luego a quién va dirigido el mensaje, más tarde cómo localizar a este receptor, cómo convencerlo, cómo introducirlo entre las filas enemigas... y así hasta el final. El interés del lector está asegurado conforme van superándose las diferentes dificultades. Incluso el mcguffin que pone en marcha la acción no será lo que hemos estado sospechando desde el primer momento.

Otro de los elementos que Davidson utilizó tanto para conseguir un alto grado de empatía de sus protagonistas con el lector como un clima de tensión permanente fue la localización. El inhóspito invierno del oriente siberiano se convierte en una amenaza para el que no tenga una enorme capacidad de supervivencia; y de ello es consciente continuamente el lector a través de la narración de Davidson.

Un thriller de espías cuya baza fuerte es la proximidad de sus personajes y la maestría para armar historias del que fue un referente en la novela de espías en el mundo anglosajón, poco conocido, hasta ahora, en nuestra lengua.


www.lioneldavidson.com

Lionel Davidson, Hull, Yorkshire (UK), 1922 - Londres, 2009. Fue periodista desde muy joven, cubriendo toda Europa como reportero desde el final de la segunda guerra mundial.

En 1960 escribió su primer novela de espías: The night of Wencelas, con la que consiguió un gran éxito de ventas y el premio británico más importante de la novela negra: el Gold Dagger, que volvió a ganar con su tercera novela: A Long Way to Shiloh, 1966 y con la octava The Chelsea Murders, 1978. Tras publicar ésta dejó de escribir thrillers hasta la aparición de su última novela: Kolymsky Heights en 1994.Escribió también literatura juvenil. Sus obras han sido adaptadas al cine y a la televisión.