Mirko Zilahy: Así es como se mata.

Mirko Zilahy: Así es como se mata. Barcelona: Alfaguara, 2016. 453 páginas. Traducción del italiano de Carlos Gumpert. Título original: È così che si uccide. Roma: Longanesi, 2015.

El comisario Enrico Mancini es el más capaz de los investigadores italianos de crímenes en serie. Quantico y los mejores técnicos del FBI le avalan, y su tremenda cultura en biología y ciencia forense y sus dotes de observación y su perseverancia. Y su experiencia. 
Una figura ejemplar de la policía romana. Era, ya no lo es. Desde que su mujer murió de cáncer el comisario Mancini no levanta cabeza. Está asolado psíquicamente: no se concentra, no puede aguantar la visión de los cadáveres, no es capaz de pasar el duelo, ni de encontrar sentido a la vida. Lo único que le motiva mínimamente es trasegar unas cuantas Peroni y descubrir el paradero del cirujano que operó a su desahuciada Marisa: el doctor Carnevali, raptado en su casa de campo.  
Pero la fiscal Podestà y el superintendente Gugliotti tienen otros planes para él. Saben que sólo él será capaz de resolver la serie de asesinatos macabros que han comenzado a producirse en lugares desolados de Roma: una joven irlandesa con los órganos estirpados y vueltos a colocar ha aparecido en las cercanías de San Paolo, un monje franciscano degollado como res en el matadero abandonado del Testaccio, un cirujano asfixiado relleno de toba romana en la titánica estructura del antiguo gasómetro... Y esto es sólo el principio: un periodista retirado ha ido recibiendo sendos mensajes electrónicos firmados por La Sombra que aseguran que no parará hasta que no cumpla con su misión.

El comisario Enrico Mancini, a pesar de lo lamentable de su condición, no puede negarse a abordar el caso. Sólo tiene dos condiciones: que pueda ocuparse en paralelo del caso del doctor Carnevali y que pueda montar su propio equipo: el agente Walter Comello, la agente en prácticas Caterina De Marchi, el forense y confidente Antonio Rocchi y el erudito retirado Carlo Biga. La fiscal Guilia Podestà coordinará la investigación.
Conforme avanza la investigación y aparecen nuevas víctimas la ineptitud del comisario se hace patente: alucinaciones, desfallecimientos, el recuerdo doloroso de la muerte de su mujer le impide avanzar con agilidad y teme que eso ponga en peligro a su corto equipo. Prefiere actuar por su cuenta sin darse cuenta de que eso es puede facilitar el trabajo de La Sombra y amenazar su propia vida.

Mirko Zilahy sabe que el héroe de las novelas negras debe estar marcado por una discapacidad para poder levantar una denuncia sobre el trato que la sociedad da a los que la padecen. O para que sirva de contraste a la normalidad hipócrita. El comisario de Así es como se mata no puede elaborar el duelo. Ha idealizado el amor a su mujer hasta el punto de no saber convivir con la pérdida. Ni siquiera el trabajo le ayuda a esquivar el dolor. Y la sociedad no tiene tiempo para estas morosidades afectivas. O sano y completo o marginado.
Mirko Zilahy ha construido en torno a este inestable Mancini una novela de enigma antes que una novela negra clásica: los protagonistas investigadores se reúnen y comentan los detalles forenses como si fueran un CSI Roma con pocos recursos materiales (pero con mucho talento individual) y los más experimentados explican a los novatos los términos y los procedimientos para que el lector pueda acceder a la cháchara técnica.
Pero con la destreza forense no tendrán suficiente para atrapar al genial asesino. La Sombra será un psicópata, pero también sabe preparar acertijos de calidad. Todas sus acciones y mensajes están destinados al equipo de Mancini: un máster en semiótica casera les ayudará a acercarse al asesino y a sus infernales maquinaciones.
Al final, el lento trabajo del equipo produce unos resultados que permiten al autor que sus personajes protagonicen algunas páginas de acción y suspense y la novela se cierre con forma de thriller.

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Mirko Zilahy, Roma, 1974. Se licenció en Lengua y Literatura extranjera en Roma y se doctoró en el Trinity College de Dublín. Ha publicado diferentes ensayos sobre literatura contemporánea y ha traducido al italiano a autores como Stoker, Boyne y Donna Tart. Ha sido editor en Minimun Fax, Fazi y Rizzoli y colabora en Il Corriere della Sera.

3 comentarios :

  1. Este lo tengo pendiente, pero muy pronto me ocuparé de él. Muy buena reseña que me ha animado aún más a leerlo.
    Un abrazo.

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  2. Buena reseña. Me suscribo a tu blog. Un saludo

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